miércoles, noviembre 29, 2006

“Chau hermano policía, chau, chau”

Nos dijeron, nos mintieron y lo peor, en determinado momento, nos la creímos. El resultado: en 10 años se saneó solamente el 10% de la superficie que debía ser saneada y, además, con un costo altísimo. Y, encima, nos querían hacer creer que no era necesaria una Reforma Agraria, afortunadamente -y quién sabe como- en esta bobalizada sociedad hay/habemos algunos que todavía pensamos que hay valores que se superponen a la lógica rentista que día a día nos trata de consumir, pues –y a no verlo como noticia- la dignidad y el desarrollo no tienen porque estar peleados, he ahí el desafío.

Los conflictos por la posesión de la tierra son (en realidad nunca dejaron de serlo) pendientes constantes en la mayoría de las sociedades. No pasó en 1953, ni en 1996 y los campesinos y pueblos indígenas (esos vigías constantes de la dignidad, precisamente porque saben lo que es tenerla mellada) nos lo recordaron una vez más este año, con este gobierno, en esta sociedad cambiante, con este presidente indígena, sobre esta cama de esperanzas en un mañana mejor.

Y es que independientemente de los aspectos técnicos que rodean la nueva ley –que ofrece cambios radicales- o de la forma en la que fué aprobada –digno de estudio político- recolectar en la memoria y en el corazoncito algunas imágenes de la marcha indígena por la tierra, es de alguna manera, la forma más humilde de hacer -o al menos intentarlo- una suerte de ofrenda a aquellos marginados de siempre, que tal vez sin saberlo hacen las veces de guardianes de la dignidad de toda una nación, y aunque –algunos intentos racistas, recalcitrantes, anacrónicos- intenten disminuir su humanidad, ellos hacen tanto por nosotros que a veces uno no sabe como agradecérselos y solamente se banca las gargantas anudadas y esito sería.

2 muertos, 11 heridos, 28 días de marcha, 5 marchas indígenas, 16 años marchando son solamente algunas cifras a través de las cuáles se puede entender (si es que realmente eso es posible, sino, se hace el intento) lo que implicó/implica la lucha indígena por la tierra, lo cuál hace que las escenas vividas en estos últimos 28 días y el día de ayer hayan sido realmente: 1) históricas 2) simbólicas 3) intensas 4) altamente humanas.

A pesar de todo aquello que se dice (decimos) acerca de nuestra sociedad boliviana, es realmente increíble la solidaridad con la que aquellos que tenemos damos a aquellos que buscan, simplemente, nuestro apoyo, nuestra mano. De alguna forma en la marcha indígena se mostraron (nuevamente) todas las caras de nuestras enormes carencias como sociedad, pero también nuestras fortalezas morales: durante la marcha, en Cochabamba, por último en La Paz (cabe recalcar las grandes intenciones que quedaron ya que nadie se creía que la marcha iba a lograr su resultado tan súbitamente).

Los rostros cansados, los pies avejentados(unas abarcas del tiempo), la gente enferma, los niños en carritos ya casi sin ruedas, dos madres que dieron a luz durante la marcha, un ají de fideo, una avenita en Quillacollo, una whipala, un cóndor adorable, muchas hojas de coca, vestimentas alucinantes por su colorido y diseño, espejos, un perro vagabundo sonriendo, polleras, refresquito y cigarros, cajas de pollo copacabana, rostros y más rostros que resumen una historia, una nación; por último, un presidente en balcones de palacio de gobierno saludando a un pueblo que se había apropiado (como debió ser siempre, como no fue casi nunca) de una plaza principal, centro del poder boliviano, y de sonido victorioso un “viva mi patria Bolivia”.

Esas, todas ofrendas, son solamente algunos destellazos de las imágenes que pueden, si uno es un simple observador, dar simples muestras de que algunas cosas no se han perdido, existen. Que las cosas se logran, aunque cuesten. Que la lucha por la vida sigue, y se la hace cada día.

Me quedó con una simple frase que le dijo un campesino a un policía (si, esos antiguos represores que tenían que alzar el arma en contra de los suyos) en plena plaza Murillo (si, esa teñida de historia – y otras cosas-) al despedirse, pues él ya retornaba a su pueblo con una esperanza de justicia, materializada en una nueva ley. Lo miró a los ojos y, alzando la mano, grito: chau hermano policía, chau, chau.

Y entonces, dígame usted: si ese sencillo acto no le devuelve la dignidad a la humanidad, al boliviano, entonces que?

viernes, noviembre 24, 2006

Cuido bien mis estrellas


Judith - Silvio Rodríguez

"No puedo dejar de decir
que esta triste canción a tu lado obscurece
que quizás este sea el ultimo misterio
que mirarán tus ojos,
nacer de mis manos
pues es tarde quizás para mi
y Caín me ha marcado sobre la frente
pero quiero alertarte de un gran peligro
y quisiera encenderte esta frase en la mente:

Cuida bien tus estrellas mujer
cuida bien tus estrellas...."



(El autor de la caricatura es Liniers, y tengo la impresión de que el nombre de la gatita, que sale en ella, es Lila Yolanda)

Cuido bien mis estrellas, aunque a veces las pierdo.

Es por eso, que hoy me toca proponer al viento.

Hagamos un paréntesis. Y que sea en la antesala de la tormenta venidera que anuncia susurrando que en mi diccionario vital la palabra recuerdo está de luto.

Si pongo un poco de empeño en esta faena y empiezo desempolvando mis espacios abandonados – más no olvidados- con un tilín de fortuna rescataré, de esta suerte de arquitectura sentimental (y su impecable fachada), una esquinita y así, apoyada en mi propio hombro, le daré permiso a mi llovizna interna para reventar en tsunami y llorará mi noche, que como agua bendita me permitirá nuevamente renacer pronto (o no).

Y con valor, a contracorriente, retomaré las armas, recuperaré del baúl de fortalezas/cuchillos cosas pequeñas y tontas: tus manos, que tantas veces dibujé con las mías. Tus infinitos ojos. Tus dulces rabietas. Tu tierna mirada a los represores. La ceremonia previa a tu cigarro. Entonces, (des)armada podré librar mis batallas en las arenas del dolor-compañero.

Inmediatamente (o tal vez no) podré, reencarnada en mujer-esperanza, beso-en-espera , darle un chancecito más a la vida y al porvenir que como dice el poeta, se llama así porque no viene nunca.

Y escribiré una metáfora (o varias) porque será la única forma de (no) darme cuenta, de que en el mundo real y a la vista de todos:


yo ya estoy rota.

miércoles, noviembre 22, 2006

El día en que murió el diálogo

La democracia patas arriba, eso es lo que es. Tenemos (mala) suerte de vivir en este tiempo, con sus peros, tiene cosas alucinantes; – que no dejan de incitar algunos morbosos placeres – por poner un ejemplo: quién diría que algún día veríamos a un Doria Medina en huelga de hambre, o a la gente de la CAO y de Confeagro bloqueando caminos y provisión de servicios. Nuestra política tiene de todo, menú completo. El MAS los (a)rodillo.

Recapitulemos.

Durante la última veintena de años, el panorama deliberativo del país no ha hecho otra cosa que estereotipar la imagen que podemos tener de nuestra democracia. A tal punto que tenerla patiarriba (y a nosotros con cara de circunstancia) nos hace pensar que estamos bordeando los límites que nosotros mismos le hemos puesto.

Tal vez volteando un poco la tortilla, podamos todos comprender (actores y/o espectadores) que las arenas decisivas de nuestras vidas y destinos terminan siempre reduciéndose a una pulseta por el poder que, con sus miserias incluídas, poco ha cambiado. Pues, con gustos y conveniencias propias, todos hemos acomodado a nuestro favor el discurso democrático; y nuestra cultura política, su fiel lazarillo, no se queda atrás. Este intento, por supuesto, no es la excepción.

Sin embargo, si en algo básico deberíamos estar de acuerdo es en los valores que componen una cultura democrática –que debería ser madre y no hija (reconocida a conveniencia) de nuestra cultura política- y entre ellos como uno de los más primordiales, a las acciones deliberativas, al diálogo pues.

Porqué si bien muchas cosas están cambiando en el país, en el marco de la legitimidad, muchas otras no han cambiado nada, ni parece que quisieran hacerlo, nuestra maleada práctica política por ejemplo nos hace pensar que no eran precisamente los políticos los podridos (con hartas excepciones, pero salvando a la generalidad) sino que nuestra política es la que está podrida (que no es lo mismo que nos tenga podridos).

Y así en un ámbito de descomposición, podemos (no) entender que los fines y actores han cambiado, los caminos/prácticas para nada. Y surgen un sinfín de preguntas, pero ocupémonos de una por el momento: la comunicación es un insumo para la política? Porque a saber, para marketearla, lo es. Para denunciarla, comúnmente. Para emitir mensajes ideológicos, la mayoría de las veces. Pero para actuar de premisa básica en su (de) generación, casi nunca. La comunicación y la política se reúnen varias veces y en varios ámbitos, sin embargo parece que no asistieran a su más importante reunión, al génesis de la política y democracia. Un simple diálogo.

sábado, noviembre 18, 2006

Amenaza


Desde hace algún tiempo (Sergio Antezana)

Sabes,
desde hace algún tiempo
notó que tu mente está como ausente
que ha perdido el brillo.

Creo que te has aferrado
a un momento dado
al que has preferido

Pero,
el mundo ha cambiado
y tu no has logrado
seguirle el ritmo

Y es más,
te quiero decir
que me he dado cuenta
que quieres ocultar
esa cicatriz
de aquella herida que nunca sanó
y que vuelve a latir
y que tienes miedo
que vuelva a sangrar...

Usas,
aquellos momentos
como un escudo
como una herramienta
para olvidarlo
todo.
Usas las viejas excusas
y hasta te las crees
de tanto seguir repitiéndolas

Pero,
si quieres una idea
una sugerencia
sientaté y piensa
como proseguir.

Y es más,
te quiero decir
que me he dado cuenta
que antes de dormir
lanzas una oración
para que te eleve y pueda redimir
de aquella espiral
que te ha envuelto
te toma
te tira
y estira
la vida es una mentira
que hay que aceptar
te enrosca
te envuelve
y recuerdas aquél sentimiento
que quisiste dejar
ve con luz
ve con fé
a la salida
recuerda que el dolor
surge de aquél momento
en que no fuiste fuerte y mentiste
a tu favor...
si vuelves atrás en tu mente
anota y escribe
ponté a pensar
y es más...
te quiero decir
que tomes en cuenta

que voy a estar ahí.


(La tristeza, así como la nostalgia, son los sentimientos peor publicitados, cuando llegan a visitar la puerta de nuestras vidas uno está ya predispuesto a obscurecer los días, incluso a morir, con tal de no sentir más aquella intrusa (potencial compañera). Es el caso del suicidio. Lo jodido es que los muertos, en el momento en que se mueren se vuelven unos asesinos de muchas cosas, de vidas, de historias, de cosas que se desvanecen en la memoria, sino se lucha con/por ella. La tristeza, no debería ser el fin, sino el medio (la arena) para librar las batallas más importantes de nuestra vida, las que levantan la bandera por ella. Por eso, te tomo las manos, te miro a los ojos y te propongo, que hoy renazcas, que no te mueras nunca, que yo te abrazo siempre y que si los ojos de perro se ponen tristes algunas veces más en el camino, yo voy a estar ahí...)

Que descarado,
como se te ocurre siquiera morirte.
Un vencido,
eso es lo que fuíste.

22
número mediocre.

Y si lo vuelves a pensar.
Si vuelves siquiera a rozar la idea
con estas manos que te escriben
te mato
para evitarte la fatíga de matarte tú mismo.

Acaso no te has dado cuenta?
contigo, no solo existes tú
existo también yo
y los días que pasamos,
las manos juntas,
la vida misma,
las lágrimas, las risas y los vinos.

Es así que si te mueres
me muero yo un poquito.
Y enterramos un nosotros
ahí a ladito tuyo en tu tumba.

Y ahí si, yo no llevo flores
ni letras
ni llanto.

Y me desmemorio de tí
en menos de lo que suena una bala.

domingo, noviembre 12, 2006

Yo Greta

Demonios. Autora: Sarelisa Rodríguez. Mixta sobre papel (2005)
No queda un solo demonio en el infierno... se fueron todos a mi cabeza,
dijo Marcela Serrano.


Greta - Pedro Guerra

Se llamaba Greta
como la famosa actriz.
Ni tan rubia, ni tan suelta, ni tan frágil,
ni tan falta de complejos,
ni tan llena de ágil de reflejos,
ni tan llena de carmín.

Se llamaba Greta
y era joven y feliz.
Esperando la llegada
de algún tren en la parada.
Confundida.
Sin saber que las heridas.
Son el precio de vivir.

Y llegaste tú con tu bicicleta,
y tu estrecha camiseta.
a volarle el corazón.
Y llegaste tú,
pura dinamita
con disfraz de agua bendita
a volarle el corazón.

Se llamaba Greta
y aprendió como la actriz
a llorar por las esquinas
y después como si nada
a decir: agua pasada estoy curada.

La estrategia de mentir.

Se marchó el ladrón
con su bicicleta
y sin flores para Greta
que esperaba en el balcón.

Pero ya no hay más,
ya no siente nada
ya olvidó aquella jugada,
ya pasó lo que pasó.

Se llamaba Greta
y era joven y aprendiz
le quedaron cicatrices
de los días infelices:
engreído,
malnacido,
consentido.

Ya no piensa más en tí.

Ahora espera el tren
o quizás la bicicleta
o los ojos de otro atleta
como no se encuentran dos.
Y vendrá tal vez
y será un especialista
y sabrá como un artista
consolarle el corazón.
Ayer,

me reventó la cabeza
de tanto imaginar las
escenas imposibles,
de tus anhelos.

Y me dolieron los pies
de tanto andar
sobre la cama de sueños rotos,
que es tu vida.

Y me sangraron las manos
de tanto librar batallas
sobre las cenizas,
-aún encendidas-
de tu pasado.

Y así me quedé,
muñeca rota.
Vencida total.
Toda una Greta,
susurrando a gritos:

“engreído, malnacido, consentido,
porqué ya no piensas más en mí?”


sábado, noviembre 11, 2006

Algunos Artículos sobre Comunicación

Que me parecen súper interesantes.

Mattelart: Los medios se convirtieron en el gran elector

Carlos Camacho: Reformas Constitucionales y Constitución

y esta contraparte referida a los temas anteriores esta nota:

Editorial/Nota del día: Las críticas a la prensa

Editorial: La prensa y los hechos

Y si alguien supiera como puedo conseguir el informe del ONADEM, cien mil o un millón yo pagaré...

miércoles, noviembre 08, 2006

Algunas noticias (otras no tanto) sobre la mediocracia escrita

José Luís Exeni lanza una provocadora sospecha en forma de hipótesis, que supone –a través de un estudio- que la opinión mediática es patrimonio dominante de escribanos no indígenas, de sexo masculino y opositores al gobierno actual. Lo cuál nos hace pensar que en las arenas de la mediocracia escrita de opinión nos es cada vez más difícil (ojalá no imposible) divisar valores integradores/inclusivos que la caractericen, esto no hace más que darnos la posibilidad a (re) cuestionarnos al estilo Sartori: ¿Cómo asegurar que las opiniones recibidas en el público son también opiniones del público?

La famélica mediocracia escrita no solamente va mostrando su rostro, insinuosa, cada vez con más frecuencia sino que poco a poco vamos conociendo más de ella: de sus orígenes, sus vivencias y sus características. Podemos ir deduciendo que ella, como buena hija de la democracia liberal representativa, tiene también sus límites, por una parte sabemos que es no propositiva (no propone) y, por el contrario, es dispositiva (dispone) la clara muestra está en que reduce sus objetivos/fines a ser terreno (parcial, la mayoría de las veces) del proceso de asignación de poder, un nuevo terreno pues, una nueva cancha. Por otra parte -y esto ya a partir de la sospecha- se empeña en mostrar su naturaleza monocromática, monocultural, monolítica. Esito sería, servidos señores. Mujeres, indígenas, oficialistas, abstenerse.

Sin embargo, la cosa no acaba ahí en forma de parafraseo al mencionado autor, y con ciertas añadiduras, podemos decir que tenemos algunas noticias respecto a la mediocracia escrita de opinión:

La buena noticia, que la abrumadora carga de opinión influye poco en la tendencia mayoritaria del voto (Ref. Autonomías, Evo 2002-2005, entre otros).

La mala noticia, que la opinión mediática tiene poco que ver con la opinión de la población.

La peor noticia, si la mala noticia fuera cierta, en que parte de las arenas de la mediocracia se encuentra a la opinión pública visibilizada?

La no-noticia, que regímenes de este tipo, carentes de virtudes inclusivas y participativas, son, en su generalidad, duraderos.

sábado, noviembre 04, 2006

La muerte


Ofrenda - Pedro Guerra

Lleno un cazo de agua
y lo dejo en la puerta
para que vuelvas.

Trigo y aceituna
miel y hierbabuena
para que vuelvas.

Abro la ventana
lleno la despensa
para que vuelvas.

Un calor de nido
infusión de menta
para que vuelvas.

Beberás, mojarás tus labios
después de tanto andar
Hablarás, contarás lo andado
y después descansarás.

Agua, tierra
fuego y aire
todo lo que esperas
del amor y de la vida
te daré mi ofrenda,
para que vuelvas.


* Ofrenda es una canción que se refiere a los rituales mexicanos del día de muertos, que tienen una lógica similar a los bolivianos. Queda la esperanza, de que después de la muerte, alguien me espere en casa y preparé una ofrenda, para que vuelva.


Diatriba contra los muertos
(Ángel González)

Los muertos son egoístas
hacen llorar y no les importa
se quedan quietos en los lugares más inconvenientes,
se resisten a andar, hay que llevarlos
a cuestas a la tumba
como si fuesen niños, que pesados.
Inusitadamente rígidos, sus rostros
nos acusan de algo, o nos advierten;
son la mala conciencia, el mal ejemplo,
lo peor de nuestra vida son ellos siempre, siempre.
Lo malo que tienen los muertos
es que no hay forma de matarlos.
Su constante tarea destructiva
es por esa razón incalculable.
Insensibles, distantes, tercos, fríos,
con su insolencia y su silencio
no se dan cuenta de lo que deshacen.

"Que rabia le va a dar a la muerte,
cuando de mi calavera vea nacer la flor de la primavera"

Tantas veces y con tantas ganas, quiere uno morirse en la vida. Y debería ser así de fácil, que para morirse bastáse realmente quererlo con fuerzas, cuantas veces nos habríamos muerto ya. Pero la muerte es tan cabrona, que no nos deja ni morirnos cuando queremos, no nos deja ser los egoístas que queremos ser, pues como dice el poeta, el muerto es un egoísta. Es un salvado. Los prisioneros del dolor de la muerte somos los que nos quedamos, sabiendo – con sabor a sentencia- que la salvación nos llegará algún día. Dice el buen Benedetti que el hombre es un animalito de costumbre, lo es tanto así que le cuesta dejar casi todo: la pareja, el trabajo, los amigos, un lugar, tal vez por eso le tenemos tanto miedo a la muerte, porque es dejar aquello a lo que más estamos acostumbrados desde siempre, la vida. Pero igual luego, nos acostumbramos.

Le damos tanta importancia a la muerte, que muchos de nosotros hemos pensado antes en nuestro epitafio, nuestro velorio, el tipo de flores que nos gustaría que nos lleven, como nos gustaría que nos entierren, antes de pensar en como resolver cosas más básicas de nuestro comportamiento con nuestro entorno. Es decir, yo no sé que hacer con mis problemas de rabia contenida, pero sé bien que quiero que me cremen, que me boten en el lago, que no haya epitafio ni flores y que en todos santos en vez de tantawawa, haya parrillada, vino y fiesta. Mis motivaciones cercanas tienen que ver con que el dinero me alcancé para pagarme mi velorio, como dice el texto de Eduardo Calla: Si mi velorio lo paga mi familia, será un funeral, si lo pago yo, será una fiesta!

Convivimos con ella diariamente, no solo en los rimbombantes días de muertos, sino en todos los días, incluso en aquellos semi-días en que uno, nomás por que no puede no se muere. Y es que el poder de la muerte es tal que, paradójicamente, existe para hacernos sentir vivos. Queda entonces, repetir a coro, y ante la ineludible sentencia natural: muerte, no te tengo miedo. Ya vendrás a buscarme cobarde y cuando llegues, que ojalá sea en mi último día viva, tendré la oportunidad de susurrarte, bajito, en el oído una canción de cuna, y así vengarme de tí, ladrona de hálitos, de latidos. Y morirme ahí mismito, cruda, con una sonrisa -de felicidad dirán, pero será de vencedora-.