lunes, enero 29, 2007

De la semana pasada

(2 artículos -o intentos de-, sobre algunas percepciones acerca de lo acontecido la semana pasada)

El efecto Alasitas

La verdad es que nunca me había percatado de la tremenda afinidad de la actual cámara de senadores con la idiosincrasia paceña hasta el anterior miércoles, día en el que se eligió de presidente de la cámara alta un senador de alasitas haciendo honor al día del Ekeko que se celebraba ayer en la ciudad de La Paz. El proceso histórico que nos circunda va mostrándonos poco a poco que la democracia liberal-representativa no está hecha solo de salidas, sino también de laberintos (por no decir callejones).

Cuando me refiero al señor Villavicencio como un senador de alasitas esta claro que no hago alusión a su talla física, empero si a su talla representativa. Y es que los motivos para preocuparse no son pocos; la democracia, como sistema político, se balancea en el entendimiento de las mayorías y minorías, se entiende que las mayorías deben gobernar, esto sin olvidarse y respetando siempre los derechos de las minorías. Hasta donde mi ciclopédica ignorancia me permite entender, la democracia no tiene como voluntad de existencia el gobierno de las minorías respetando a las mayorías (en esta figura apoyada por ellas). Parece ser que las voluntades democráticas no solo no se configuraban en el imaginario colectivo que hizo que en 1989 terminara gobernándonos, por 4 años, la minoría; sino que actualmente parece ser que el imaginario colectivo de la cámara alta tampoco tiene dichas voluntades configuradas, pues tenemos en la presidencia, por un año, al único senador de una fuerza política, esta vez de forma ilegítima.

Porque ilegítima? Veamos. El señor Villavicencio obtuvo 4,740 votos en la última elección en el departamento de Pando, esta claro que este departamento tiene todo su derecho, en democracia, de elegir a sus representantes departamentales (2 por mayoría y 1 por minoría), así como todos los departamentos. Pero la lógica representativa de la cámara alta del órgano legislativo, a su vez, concibe que su presidente (el tercero en la sucesión presidencial) tiene que ser representativo de una voluntad nacional, esto a través de la voluntad de la mayoría de los votos de los senadores. Hasta acá todo bien. Es decir si Podemos (13 senadores) o el MAS (12 senadores) hubieran accedido a la presidencia hubiera sido legítimo, pues un puesto NACIONAL de tamaña importancia hubiera sido además representativo. Pues, a pesar, de que se vote por la persona para la presidencia, en realidad se está votando por la fuerza política, que al tener varios representantes se legitimiza para representar al país con uno de sus miembros, que responden a un proyecto político por el que mucha gente en el país (más de 5.000 al menos) votó. Por eso pregunto: cuán representativo de país es que el actual presidente electo presida la cámara alta cuando representa a un proyecto político y una visión de país por el que a nivel nacional solo votaron unas cuantas personas?

El senador Villavicencio no tiene la culpa, por supuesto, de que nuestra Constitución no prevea este ajedrez político y que asegure términos de representatividad nacional solo al poder ejecutivo y no así a la cámara alta, lo que si habría que prever en el futuro, y en el marco de la Asamblea Constituyente, es que la representatividad esté asegurada no solo en el poder ejecutivo (donde como señala la constitución solo puede ser presidente el primero o el segundo más votado) sino también en la cámara alta, donde debería pasar lo mismo (en términos de fuerzas políticas) pues bajo el entendido de que la representatividad del presidente del senado tiene que ser a nivel nacional es necesario que exista un candado constitucional que permita cumplir la misma, evitando el acceso a la presidencia del senado a fuerzas minoritarias. Y, mientras, nos toca conformarnos con su actual presidente de alasitas.

La mano invisible (de la política)

En alguna clase de economía (allá por los noventa) se me dijo que había una teoría que se denominaba la “mano invisible”, la misma se refería a las fuerzas invisibles que mueven el mercado (la oferta y la demanda); dicha teoría había sido postulada por un señor llamado Adam Smith. Tiempo después preferiría quedarme con la denominación -altamente precisa- de dicha teoría pues hasta algo de poético tenía en su verdad. Lo que nadie me dijo, en ese entonces, es que de la misma forma que hay fuerzas invisibles que mueven el mercado, hay fuerzas invisibles que mueven la política. Y estas fuerzas, a pesar de ser invisibles (porque nadie las ve pero están y mueven -cuando no destrozan-) están tan presentes como siempre en el juego política nacional de cada día, incluso, podría asegurar que conocemos bastante a estos “fantasmas” políticos.


Veamos un poco estos fantasmagóricos movimientos en un pequeño muestreo de los sucesos políticos de la anterior semana. El día miércoles 24, Podemos, UN y el MNR lograron otorgar la presidencia del senado nacional al único senador de UN a través de un acuerdo, literalmente, de último momento. Con sus peros, todo bien hasta ahí. Es decir, al parecer el MNR hizo un “mea culpa” de su decisión de llevar a Santos Ramírez a la presidencia en la última gestión y decidió participar en/con la oposición. Bueno. Sin embargo, apenas dos días después vimos como (y este suceso ya no fue tan mediático como el anterior) el MNR dejaba de lado a sus aliados políticos en el senado, para reincidir con el oficialismo, esta vez en la Asamblea Constituyente, donde mientras sus aliados UN y Podemos esperan la modificación del reglamento de debates, el MNR decidió empezar a participar del mencionado cónclave y obtuvo la vicepresidencia de varias comisiones, entre ellas: la de autonomía, recursos naturales-tierra-territorio, judicial y estructura del nuevo estado. Que tal? Poco después comprenderíamos el voto de este partido político para la presidencia del senado, cuando el día 26 nos enteraríamos de las firmes intenciones del único senador de este partido de presidir la comisión de Constitución –encargada de los juicios de responsabilidades- a cambio del mismo.


En el contexto actual existen varias lecturas de democracia: 2/3, simple mayoría, representatividad, voto(s); todas ellas se ponen en juego en las decisiones de congreso y de la asamblea constituyente. Sin embargo hay, dentro de ellas, una no-lectura, pues se ve que poco o nada les interesa la gobernabilidad y la democracia a grupos políticos tan pequeños que con una votación mínima configuran (o más bien desfiguran) el escenario político nacional una y otra vez, hará falta preguntarse de donde viene esta mano invisible? No lo creo.

21 Comentarios:

At 5:28 a. m., Blogger Daniel Mercado dijo...

Lo que dices es bastante peligroso, hacer reposar la legitimidad de la representación en un hecho tan fortuito como es la aritmética puede dar lugar a deformaciones totalitaristas, por no decir fascistas.

 
At 7:53 a. m., Blogger Marco dijo...

Acabo de leer los dos artículos copa-ñera, coño, terrible, las manos gringas invisibles nos "meten mano" desde la distancia... El senado... acordate de esa palabra que será motivo de enfrentamientos...
Besos.

 
At 8:28 a. m., Blogger Sakura dijo...

Sólo un comentario de acotación al primer artículo, durante las anteriores gestiones de Paz Zamora y Banzer en el Poder Ejecutivo, partidos gobernantes en juntucha, la presidencia de la cámara alta siempre circulaba en las manos de los mismos partidos de gobierno, léase MIR, UCS, ADN, etc.

No era eso una fuerza totalitaria?, creo que revisar la historia nos dará luces de que siempre existió una fuerza "totalitaria" camuflada a lo largo de nuestra historia democrática, y por cierto, esta fuerza siempre maniobrada por la misma mano invisible. OJO!

 
At 9:29 a. m., Blogger César venegas dijo...

De repente es complicado enfrentarse al sistema politico de otro país, criticarlo y opinar. Es complicado porque aca las noticias no llegan o llegan distorsionadas, o simplemente llegan y uno no las cree. Lo cierto es que desgraciadamente, esas "manos invisibles" tambien son las que jalonean a Mexico y muy probablemente a otros pasises, sobre todo latinoamericanos. Es triste ver como las historias politicas se van repentiendo, es hora de que hagamos algo "por que una cosa es morirse de dolor y orata morirse de verguenza" M.B.

 
At 11:09 a. m., Blogger Vero Vero dijo...

Daniel: Bastante consciente estoy de que mi hipótesis puede rozar el peligro ante la apreciación que haces. Sin embargo, también, bastante convencida estoy de que una forma de preservar la democracia es asegurando la elección del presidente de la cámara de senadores de la forma que propongo. No creo tener la verdad, solo una buena propuesta, recurrir a los números fué una forma de demostrar que considero que la elección pasada no tiene rasgos representativos -el texto en su totalidad plantea el problema y la propuesta de forma más amplia-. Lo sigo creyendo, por supuesto. Las deformaciones totalitaristas o fascistas (como dices) serán eso deformaciones, de alguien que no ve el texto como lo que es, una propuesta; y lo llegué a considerar un ataque o un parcialismo, por lo que dichas deformaciones me importarán muy poco, estarán años luz de la voluntad del texto y de la autora. Bienvenido por acá.

 
At 11:17 a. m., Blogger Vero Vero dijo...

Marco: copa-ñero jeje. Nos meten mano, es cierto; así sea invisible. A tu segunda afirmación, creo lo mismo (suspiro incluído)
Un beso.

Ceci: Querida, cuanta razón tienes, lo que hace la miopía (o ceguera) de no leer la historia, en 1994 cerramos espacios de forma constitucional en el ejecutivo para que no vuelva a pasar lo que describes, luego del cantinflesco gobierno del 89 para adelante. Yo, creo y lo mantengo, que en aras de la misma historia y porque "caminando se hace camino" es momento de hacerlo en el legislativo. Un abrazote.

César: Complicadísimo, aunque yo siempre que puedo me meto de cabeza a la política de tu país, cuando quieras conversamos de pareceres jeje y así me enseñas más cosas. Y esas manos invisibles, pues si...todos tenemos la nuestra, nuestro fantasmita. Un abrazote, gran Benedetti, más hombres que miran...por cierto yo también amo la Indio!!!! en michelada! jeje. Un abrazo.

 
At 9:33 p. m., Blogger S-Siro dijo...

coincido en que es dificil opinar sobre un tema tan sensible no siendo tu país... pero no estoy tan de acuerdo con tu primera afirmación, cuando arguyes que la representatividad del presidente del senado debe ser nacional, creo que la representatividad del Senado en si debe ser nacional y segun tengo entendido lo es, la presidencia del sr Villavicencio no tendria que ser ilegitima unicamente por ser de un partido que ostenta la minoria numerica (y por lo tanto representativa) en el senado... que la forma en que se llego a esta situación es meramente un lobby para no tener a alguien del MAS en la presidencia. Riesgos de la democracia? pues como todo sistema humano es imperfecto. Puede ser ilógica, hasta de algún modo inmoral por la forma en que se dió, la eleccion de este señor en la presidencia del senado.. pero no ilegítima, ya que todo se dio en el marco de la ley.

Por otro lado, y para no ponerme serio que se no me cae, coincido tambien... en que no hay nada como una indio michelada!!! joder, si es mi chela favorita!!! he dicho.

 
At 1:54 a. m., Blogger Diego dijo...

No hay peor ciego que el que no quiere ver, dicen por ahi. Lamento mucho ver y escuchar personas que de a poco van siendo seducidas por la argumentacion de los partidos tradicionales. Ese disco rayado que repite y repite: fascismo, totalitarismo, indigenismo, etc, etc. Debe ser porque, como dicen tambien por ahi, una mentira que se repite 100 veces comienza a parecer verdad.
Pienso que el proceso de cambio va perdiendo terreno simplemente porque sectores como la "Clase media" lo ve muy dificil de confrontar o alcanzar; prefieren "evitar la fatiga" y rendirse ante el miedo, ante ese miedo del que hablo Galeano cuando vino.
En fin, lo que paso en el senado es indignante para mi y mi esperanza de un pais mas justo y autentico.

 
At 6:00 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

Hola Concienciobediencia. Me encantó encontrar tu blog. Suscribo tu análisis y aplaudo tu valentía. El domingo en La Prensa salió una columna que coincide con la crítica que planteas. No hay que confundir legalidad con legitimidad. ¿Vamos a derrotar al miedo, no?
Diana

 
At 10:19 a. m., Blogger Vero Vero dijo...

Pinche: A ver, la representatividad del senado debe ser nacional, estamos de acuerdo; y precisamente por aquello es altamente irracional que una persona (cualquiera que fuere) que representa a una visión de país (fuerza política) con la que gran parte del país (y con grandes distancias) no estuvo de acuerdo. Acuerdate que es el tercero en la sucesión presidencial -nosotros, expertos en sucesiones- estuvimos muy cerca el 2005 de caer en esa figura, imaginate - si, como preveé la constitución- este señor llegaría a la presidencia, caería al día siguiente por no representar absolutamente a nadie. Recuerda también que la legitimidad no la otorga un marco legal (aquello es legalidad) la legitimidad la otorga necesariamente aquel al que se somete a la ley, es decir el pueblo, cuando legitimiza: una acción, una política, una ley o una autoridad. La ley y la constitución permiten lo que paso? Si, claro. Por eso la propuesta. Todo sistema humano es imperfecto es cierto, pero bien sabes que mi fé en la perfectibilidad de la democracia es lo que justifica todas mis acciones, por eso creo que algunos cambios, como el que planteo, son necesarios.

Por último, ni yo me creí la seriedad che!!!! yuuuuuuuuuu, sabes que? en Lima tenemos que cascarle unas miches y unos taquitos.

 
At 10:25 a. m., Blogger Vero Vero dijo...

Diego: concuerdo contigo con aquello de que una mentira repetida varias veces tiende a convertirse en verdad, lastima, porque a veces los ojos no ven lo que hay y como dice mi gran novio Pedro Guerra: Lo que es no es siempre lo que ves. Yo lo pondría al otro lado, lo que ves no siempre es lo que es, es -muchas veces- producto del miedo. Amén. Un abrazo.

Diana: Hola! Bienvenida. Exacto, no hay que confundirlas. Ojalá el miedo tenga miedo de nosotros no? Por cierto, el artículo que mencionas -que trata el mismo tema- es de José Luis Exeni. Es extraño, pero parece que alguna noche de miércoles, él y yo pensamos exactamente lo mismo -en términos de recuerdos históricos y todo-. Buenísimo el artículo, lo pueden leer en: http://www.laprensa.com.bo/20070128/opinion/opinion08.htm

 
At 12:27 a. m., Anonymous Juanjo dijo...

La izquierda tiene que seguir un rumbo de la toma del poder, una vez estamos en un movimiento de subversión del orden establecido no podemos pararnos a mirar hacia atrás. Es la hora de los excluidos, es la hora de los despreciados. Si en el camino se cometen errores, sería bueno no olvidar que el fin que se busca bien lo vale.

 
At 12:52 a. m., Blogger Daniel Mercado dijo...

Vero: Este tu post ha generado abundantes opiniones y de lo más variadas, por lo cual se te debe felicitar. Generar espacios de diálogo donde pensemos y nos pensemos, es el primer paso para gestar un cambio.
Respecto a mi comentario, tu respuesta y alguna que otra alusión desde otros comentarios, yo destacaría algunas cuestiones:
Que la democracia tal cual se venía administrando, sólo ha generado una crisis de representatividad en el sistema político.
Que es evidente el divorcio entre lo que sucede a nivel de gobernantes y gobernados.
Que esta crisis se ha traducido en un progresivo debilitamiento de la autoridad del estado, tocando a casi todas las esferas de la institucionalidad.
Por lo tanto, la tarea está en torno a esa palabra, que has actualizado y me parece correcta: LEGITIMIDAD.
Cómo recuperar la legitimidad de un gobierno democrático, no sólo de éste, sino de todo gobierno democrático.
A este respecto, me parece que recurrir al tema de mayoría numérica como fuente de legitimidad es, cuando menos, una falta de perspectiva crítica del pasado. La historia muestra innumerables ejemplos de gobiernos mayoritarios catastróficos.
Por otra parte, ¿las minorías no merecen ser escuchadas?, la razón, el bien común, ¿sólo puede deducirse del mayor número de personas que la apoyen?
Creo que la democracia en Bolivia, y en muchos otros países tiene el gran problema de haber sustituido su contenido por su forma. Hemos confundido un procedimiento final que fija consensos, la votación, con lo auténticamente democrático, que es el debate público, argumentado e informado, acerca de las decisiones que a todos nos tocan.
El desafío ahora es generar, discutir, buscar la manera que este diálogo como forma de gobierno pueda hacerse en condiciones de simetría e información. De lo contrario hablarán los de siempre, los que han hecho de la persuasión su profesión, y seguirán callados los que siempre fueron mantenidos al margen.
Espero que sigas generando polémica, según Heráclito "pólemos es el padre de todos,...".

 
At 3:03 p. m., Blogger Vero Vero dijo...

Juanjo: Compañero, está claro que es el tiempo de los excluídos y de los despreciados; y que el fin que buscamos vale la pena, lo que sí procuremos no cometer muchos errores (ojalá ninguno) para que no los aprovechen y siembren al miedo en nombre del miedo. Bienvenido por acá.

Daniel: Que bueno que volviste. En realidad discrepo contigo con aquello de que la forma en que se administro la democracia haya generado esa crisis de representatividad, en realidad es el tipo de democracia, que al agotar sus instancias "democráticas" entiende y recurre, por ejemplo, a la democracia participativa; la crisis de representatividad creo que se debe más a la cultura política en general de un país como el nuestro. Y suscribiendo lo que dices, lo ideal sería legitimizar la democracia como sistema de funcionamiento político de una sociedad, la historia nuestra creo que el pacto con la misma es irreconciliable, lo que yo creo es que generar tipos alternativos de democracias y de instancias democráticas, así como de instituciones gubernamentales o instituciones como el gobierno sería un buen paso para legitimizar nuestro modelo político, sin perder valores democráticos pero sin permitir más desgastes lamentables e ironía en términos de representatividad (que es el caso al que hace alusión el post que hicé) En realidad una falta de perspectiva crítica con el pasado es volver a repetir crímenes de lesa democracia como el que ocurrío en la elección de senadores; la democracia-urna te asegura una voluntad colectiva, la democracia-total te asegura que esos gobiernos sean respetuosos y cumplidores con su pueblo, eso es lo que hay que cambiar; y en realidad a los gobiernos catastróficos que te refieres serán pues resultado de ajedreces políticos en los cuáles precisamente la representatividad que otorgamos a gobernantes termino haciendo que ellos tomen nuestras decisiones, no siempre las correctas. Las minorías deben ser escuchadas, jamás mencioné lo contrario. Entiendo tu punto final, pienso de la misma forma aunque con un discurso un poco más estructurado, estoy segura que tu pensamiento es similar y que nuestras limitaciones de espacio no nos impedirán acá tener claro que la lucha es en/por la democracia, pero una de contenido y no de forma. Por eso, y lo sigo manteniendo, sigo apoyando mi propuesta expuesta en el post sobre la elección de senadores. No sé si seguiré generando polémica, pero a pie juntillas seguiré diciendo lo que pienso. Gracias por la visita.

 
At 6:01 p. m., Anonymous luis dijo...

señorita: tengo que contradecirla en este momento, a pesar de que sus letras alimentan muchas cosas, creo que...todo lo que pasó fué legal y así hay que verlo, un besote.

 
At 1:13 p. m., Blogger Vero Vero dijo...

Lui: Fué legal, no dije en ningún momento lo contrario. Y así lo veo sin duda, pero con su respectivo halo , en el que se pueden ver muchas cosas más que no precisamente "iluminan". Besote che.

 
At 9:56 p. m., Blogger Estido dijo...

Compañera, alguna vez ya hablamos sobre legalidad y legitimidad; de hecho, lo ocurrido en el senado es legal, pero no legítimo. Considero que es una vergüenza que un partido que apenas cuenta con un senador, haya exigido la presidencia de la cámara alta. Me pregunto: ¿Si los partidos opositores no hubieran aceptado la exigencia, UN habría dado su voto al MAS? Obviamente, fue un chantaje político lo que posibilitó esa elección; por tanto, se actuó de manera nada ética, demostrando que el señor Villavicencio y su partido sólo pretenden usar la democracia y no servirla.

Un abrazo.

 
At 5:00 p. m., Blogger Vero Vero dijo...

Exacto querido Willy, es la idea, la legalidad y la legitimadad ultimamente no se ven de la mano, lo cuál es terrible! Tu frase final es precisa: usan la democracia, no la sirven.

 
At 12:40 a. m., Blogger Ego Ipse dijo...

Mi querida Vero Vero:

Nos conocemos hace más de un lustro y, hasta donde yo recuerdo, no habíamos tenido ni un solo desacuerdo en materia de diagnóstico político. Pues bien, ésta será la primera vez. En rigor, mi desacuerdo con tus reflexiones (y con las de José Luis Exeni, que, aunque son más profundas, me interesan menos, bastante menos) no son de diagnóstico, sino más sustantivas: de teoría política. Te comento mi principales reparos de forma enumerada:

1. Por definición, la democracia liberal representativa es el gobierno de la minoría. No es sólo una consecuencia indeseada de la instauración de instituciones liberales; es el proyecto político deseado por el liberalismo. En el “Segundo tratado del gobierno civil” (no recuerdo exactamente en qué libros, estoy sin biblioteca a la mano), el sobrepreciado Locke plantea gran parte de las bases del modelo liberal-representativo de democracia. Como contractualista, su axioma de partida es el homo economicus: puesto que los hombres por naturaleza están inclinados, es más, obligados a buscar la satisfacción de sus necesidades durante todo el día, no dispone ni del suficiente tiempo ni de la suficiente energía ni de la suficiente libertad como para involucrarse en el gobierno de su comunidad. Por ello, delega esta tarea a unos desprendidos sujetos que, en lugar de buscar la riqueza y la plena satisfacción de sus necesidades e intereses, se harán cargo de la ingrata tarea de conducir la cosa pública, el deus ex machina leviatanesco. Esos altruistas sujetos reciben el nombre de “representantes”. A ellos les corresponde, a nombre de todos los sujetos privados, quienes tácita o explícitamente les delegan esa función y responsabilidad, administrar la cosa pública mientras aquellos se encargan de acumular y acrecentar su bienestar y su propiedad sin distraerse por cosas tan prosaicas como los asuntos de Estado y gobierno. Este simple aunque absurdo y falaz razonamiento es EL AXIOMA FUNDAMENTAL DE LA DOCTRINA DE LA DEMOCRACIA LIBERAL REPRESENTATIVA. Por esto mismo, y a diferencia del modelo clásico de democracia, en que todos los ciudadanos ejercen, por rotación, el gobierno de la ciudad, y donde, por tanto, es la comunidad en su conjunto la que se gobierna, a diferencia de ese modelo, decía, la democracia liberal representativa es, POR DEFINICIÓN, el gobierno de la minoría. Y, lo peor, es que no puede ser de otro modo. Por eso, precisamente, se denomina “representativa”: porque el gobierno es ejercido por la minoría de representantes y no por la mayoría de individuos (otra ficción del liberalismo), de individuos posesivos. Éste es mi primer desacuerdo conceptual: la democracia representativa nunca ha sido (ni podría ser) el gobierno de la mayoría.

2. Tampoco parece correcto el uso del término “representación”. La “representatio” medieval era la delegación de poderes para que unos sujetos actúen en nombre y por mandato de otros. Este es el concepto de representación heredado del derecho romano. Pero también es el concepto que cambia con la doctrina moderna de la democracia representativa. Para los modernos, partiendo por Locke y continuando por los apologistas y detractores de la revolución francesa, la representación política no es la que se hace de un sujeto, de un grupo o de varios. Todo representante es el representante de los intereses de la nación. Aunque sea elegido en un distrito o una circunscripción electoral específica, todo representante es representante del conjunto de los intereses de toda su comunidad nacional, no de su “constituency” o electorado particular. El parlamento es el conglomerado de todos los representantes de la nación, de preferencia elegidos en las urnas, pero si no, a muchos de esos teóricos no les importaba. En este sentido, y siguiendo al pie de la letra la doctrina, en la democracia liberal representativa boliviana, Villavicencio no es representante de los 4000 y tantos sujetos que votaron por él, sino, a partir del momento en que jura como senador, de la nación en su conjunto. Éste es, por cierto, otro desatino de la doctrina de la democracia liberal representativa (no sólo por los vicios en que se incurren en la puesta en marcha de este aspecto de la doctrina, sino, sobre todo, por el concepto cavernario y semi salvaje al que se apela: intereses de la nación), pero es el que opera en la organización del sistema político boliviano. Por tanto, y he aquí mi segundo desacuerdo conceptual, no es correcto suponer que, por diseño, Villavicencio es el “representante” de Pando o whatever; es, por aplicación práctica de la doctrina, el representante de toda la nación.

3. En tu propuesta de solución, me parece, hay dos inconvenientes: uno conceptual y otro de diseño institucional del mecanismo para evitar la repetición del affair Villavicencio. En este punto te indico el conceptual y en el próximo el de practicidad de la propuesta. Pues bien, respecto al conceptual, me parece que tu diagnóstico omite aspectos fundamentales de la organización del sistema político boliviano. Como sabemos, el sistema de gobierno boliviano es presidencialista o semi-presidencialista: el presidente es elegido, supuestamente, por voto directo de la ciudadanía. Sólo en caso de que ningún candidato alcance mayoría absoluta, el parlamento designa, de entre las dos primeras mayorías, al presidente. Esto último, de todas formas, en ningún caso convierte al sistema de gobierno boliviano en parlamentarista, pues, entre otras cosas, no separa las funciones del jefe de Estado y jefe de Gobierno (el presidente desempeña ambas), y el mandato al presidente es irrevocable. ¿A qué viene todo esto? A uno de los tantos responsables de la crisis de legitimidad del sistema político boliviano: el sistema electoral. Siendo el boliviano un gobierno presidencialista o semi-presidencialista, al presidente se lo elige, directa o indirectamente, con un sistema electoral mayoritario. A los miembros del senado, por el contrario, se los elige a través de un sistema proporcional (no se vota por candidatos, sino por plantillas, y el número de senadores de cada partido depende del total de votos obtenidos por el partido en su conjunto en cada circunscripción). Cuando propones la restricción de elegir como presidente del senado sólo al que obtenga la primera o segunda mayoría, como se hace con el presidente, estás imponiendo una regla que aplica perfectamente a un sistema mayoritario, pero no a uno proporcional. Para las elecciones de senadores no existe una papeleta para votar por senador, sino que los votos por el presidente se transustancian milagrosamente en los votos por una plantilla cerrada de candidatos a senadores por los que nadie ha votado realmente. No es posible, en este marco, determinar cuál es la primera o segunda mayoría, pues los electores no votan por senadores, sino por partidos. Tu propuesta sería válida sólo en el caso de un sistema electoral mayoritario para la elección de senadores, es decir, un sistema en que se eligiera directamente a cada uno de los senadores, y eso, en este minuto, no existe en Bolivia para la cámara alta.

4. Pero incluso en el caso de que los senadores se eligieran con un sistema mayoritario en lugar del proporcional actual, tu propuesta seguiría siendo inviable. ¿Cómo determinas “primera o segunda mayoría” de votos? ¿En términos relativos o absolutos? Te ilustro esta disyuntiva. Digamos que nuestra cámara alta está compuesta por un senador de La Paz que ha sido elegido con 57.000 votos de un total de 100.000; un senador de Santa Cruz que ha sido elegido con 65.000 votos de un total de 130.000; y, finalmente, un senador de Pando que ha sido elegido con 4.500 de 5.000 votos. Enfrentado a estos resultados, en verdad no sé cuál es el senador que ha obtenido la mayoría. En términos absolutos, el senador de Santa Cruz sería la primera mayoría (tiene mayor cantidad de votos que los otros). Pero, como puedes fijarte, es también la minoría en términos relativos: tiene sólo el 50% de sus votos posibles, frente al 57% del de la Paz y el 90% del de Pando. ¿Cuáles serían, entonces, la primera y la segunda mayoría en este caso? Podríamos establecer que el presidente del senado sea la primera o segunda mayoría en términos absolutos, el que tenga mayor cantidad bruta de votos. Si ése fuera el caso, introducirías una severa distorsión antidemocrática en el mecanismo de elección del presidente del senado: sólo podría ser un candidato de uno de los departamentos más poblados del territorio nacional, pues en los departamentos menos poblados no habría electores suficientes como para reunir la cantidad de votos necesarios para ser primera o segunda mayoría. Por el otro lado, si aplicamos tu propuesta optando por la mayoría relativa, es decir, el que obtiene mayor cantidad de votos en relación a la cantidad de sus votantes, introduciríamos otra severa distorsión en la competencia electoral: con el fin de garantizarse la presidencia del senado, los partidos concentrarían campaña en los departamentos menos poblados, pues a menor cantidad de electores, mayor es la posibilidad de controlar y predecir resultados. Y esto sí que sería penoso. Imagínate qué fácil sería la cosa: a un partido le bastaría concentrar todos los recursos de su campaña en Pando y Beni. Obteniendo en cada uno de esos departamentos la mayoría porcentual en cada candidatura a senador alcanzaría sí o sí la presidencia del Senado. Y eso sin necesidad de ganar nada en otros departamentos. Con los dos senadores con mayores votaciones relativas, ese partido ni siquiera tendría que competir por la presidencia: le bastaría con obtener las dos primeras mayorías y garantizarse así la presidencia del senado, y luego simplemente liquidar al presidente y al vicepresidente para obtener la presidencia, ¡y eso con casi nada de votos!

5. En verdad no me parece tan terrible, en el marco del desastroso ordenamiento institucional del actual sistema político boliviano, el affair Villavicencio. Es tragicómico. Pero en ningún caso es ilegítimo. Si el sistema de elección de representantes goza con el beneplácito tácito o explícito de los representados, entonces la elección de Villavicencio no sólo es legal, sino también legítima. No te olvides que la legitimidad es la creencia en la validez del orden por parte de quien está inserto en ese orden; por tanto, legitimidad no tiene nada que ver con racionalidad o lógica numérica. De no considerar legítimo el sistema de elección de representantes, los ciudadanos, haciendo un acto de objeción de conciencia, no debieran votar (como hago yo). Pero con el acto mismo de votar están otorgando validez al orden del sistema de elección de representantes. Para redondear: la legitimidad no se deriva de la legalidad, pero tampoco de la cantidad de votos. La legitimidad es simplemente la creencia en la validez de un orden.

6. Finalmente, mi querida y siempre bien ponderada Vero Vero, me parece que tu propuesta, además de impracticable, no ha podido escaparse de uno de los peores hábitos de la cultura política boliviana: el de intentar solucionar problemas sustantivos con leyes. En la cultura formalista y leguleya boliviana, existen más leyes que habitantes. Y en la cultura barroca de Bolivia, la ley es letra muerta. Estoy seguro que apenas se promulgara la ley que propones, los politicuchos nacionales habrían inventado ya los mecanismos para no cumplirla. Por ejemplo, se crearían instrumentos para inhabilitar a las dos primeras mayorías. ¿O ya olvidaste que en enero del 2002 se inhabilitó la condición de diputado al honorable que había obtenido una de las votaciones uninominales más altas de la pasada elección? Curiosamente, ese diputado inhabilitado es hoy presidente de Bolivia.

En fin, claramente la solución a la gran crisis del actual sistema político no pasa por implementar medidas pensadas con la misma cabeza con la que opera dicho sistema. Hasta ahora, todo se ha intentado solucionar con leyes: en Bolivia falta involucramiento de la ciudadanía en los asuntos públicos, así que promulguemos la inoperante y contraproducente ley de participación popular, etc. Obviamente, no tengo la solución para enfrentar el desastre político actual en Bolivia. No sé qué se debe hacer. Pero sí sé lo que no se debe hacer: tratar los problemas públicos como se ha hecho durante los 182 años de historia republicana. Y plantear soluciones legales a problemas sustantivos es precisamente eso que se ha hecho durante casi dos siglos y que, creo, no se debe volver a hacer. Por eso creo que no basta con una asamblea constituyente, sino que es necesaria una reculturización constituyente.

 
At 4:35 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

hola soy chileno la verdad lei tus articulos y me aprecieron interesante eres muy autocritica y de paso me sirvieron varias ideas para unos trabajos en la universidad sigue asi con tu blog yo te tengo en mis favoritos ya eres material apreciado para mis paper yo pronto me hare un blog saludos

 
At 4:35 a. m., Anonymous Anónimo dijo...

hola soy chileno la verdad lei tus articulos y me aprecieron interesante eres muy autocritica y de paso me sirvieron varias ideas para unos trabajos en la universidad sigue asi con tu blog yo te tengo en mis favoritos ya eres material apreciado para mis paper yo pronto me hare un blog saludos

 

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