jueves, junio 28, 2007

Réquiem por la juventud – Mi generación

Discurso a los jóvenes
(Ángel González)

De vosotros
los jóvenes
espero
no menos cosas grandes que las que realizaron
vuestros antepasados.

Os entrego
una herencia grandiosa:
sostenedla.
Amparad ese río
de sangre,
sujetad con segura
mano
el tronco de caballos
viejísimos,
pero aún poderosos,
que arrastran con pujanza
el fardo de los siglos
pasados.

Nosotros somos estos
que aquí estamos reunidos,
y los demás no importan.

Tú, Piedra,
hijo de Pedro, nieto
de Piedra
y biznieto de Pedro,
esfuérzate
para ser siempre piedra mientras vivas,
para ser Pedro Petrificado Piedra Blanca,
para no tolerar el movimiento
para asfixiar en moldes apretados
todo lo que respira o palpita.

A ti,
mi leal amigo,
compañero de armas,
escudero,
sostén de nuestra gloria,
joven alférez de mis escuadrones
de arcángeles vestidos de aceituna,
sé que no es necesario amonestarte:
con seguir siendo fuego y hierro,
basta.


Fuego para quemar lo que florece.
Hierro para aplastar lo que se alza.

Y finalmente,
tu, dueño
del oro y de la tierra
poderoso impulsor de nuestra vida,
no nos faltes jamás.
sé generoso
con aquellos a los que necesitas,
pero guarda,
expulsa de tu reino,
mantenlos más allá de tus fronteras,
déjalos que se mueran,
si es preciso,
a los que sueñan,
a los que no buscan
más que luz y verdad
a los que deberían ser humildes
y a veces no lo son, así es la vida.

Si alguno de vosotros
pensase
yo le diría: no pienses.

Pero es necesario.
Seguid así,
hijos míos
y yo os prometo
paz y patria feliz,
orden,
silencio.






22 años. Lo conocí hace unos cuatro años, lo encontré rimbombante en las calles de La Paz y, al preguntar las novedades, responde que su trabajo ahora consiste en trabajar en la defensa de Chito Valle, ante mi evidente indignación, responde: que el mentado señor tiene “derechos”. Luego, muestra la foto de su hijo.

22 años. Lo conocí hace menos de un año, cuál espejo empecé a verme en esta persona. Todo un genio, cuando nos cuenta que trabaja en un periódico. Quizás el fue el jefe de redacción más joven del país. Fue “retirado” de sus funciones hace poco por circunstancias (por así llamarlas) contrarias a algún grupo de poder. Luego, muestra la foto de un poeta.

La diferencia sustancial entre ambos? Uno pertenece a mi generación y el otro no.

Es claro, que cada vez, cada día, cada minuto estoy mas cerca/lejos de algo que todavía no he tenido el gusto de conocer totalmente. Sin embargo, no puedo negar (como alguna vez pretendí) que soy yo mi historia y, conmigo, la gente que formó mi pasado y con la que conviví todo tipo de situaciones en algún determinado momento. Y aunque mi memoria es frecuentemente desleal conmigo, sé que la persona que yo era ya reconocía con claridad que alguna gente nunca cambiaría o, lo que es peor aún, habitaba en su presente un futuro de igual rostro, se habían acabado las sorpresas. Esa(s) persona(s) ya tenía(n) arrugas en las ideas.

El problema, pienso ahora, es que algunos corrimos (quisimos correr) de las olas del amplio mar hecho, gotita a gotita, por los autodenominados dueños de la verdad. Mientras otros, cómodos, aflojaron cerebros (y brazos) para dejarse llevar por las agresivas olas de un mar que te mece tiernamente para luego hacerte parte de un tsunami que termina expulsándote del sistémico mar; ese en el que vaivienes.

Dice Emir Sader que: “la mayor victoria constante del capitalismo es insertarse, tosudamente, en el imaginario de la población juvenil de los países más ricos –pero lo que es peor aún- de los países más pobres”. De tal forma que los medios nos venden la idea de que todos podemos acceder al “American way of life”. Y, como siempre, el gran problema es la mentira del capitalismo que, probablemente, cumple lo prometido pero siempre ocultando el costo humano (los muertos, pues) de aquél bien excedente.

Tal reflexión/comparación me obliga a: gritarles a mis colegas y conocidos, decirles a mis amigos, susurrarles a mis cómplices/compañeros, recordarles a mis hermanos, que no dejen de ser jóvenes, que siempre seamos parte de esta generación. Esta generación que no está delimitada por medidas anuales, sino por medidas oníricas. Que no es importante si simpatizan con el gobierno o no, que poco importa su voto, color, consigna o equipo de fútbol. Pero que si es importante –y mucho- que no rindan su cabeza y acciones a un mundo que, tal vez, no esta siendo como debe ser, que no se tiren a las olas de la vorágine de un estado de las cosas establecido, que no se crean que el mundo es como nos dicen que es. Y que si deciden sumergirse en tales aguas, que sea por convencimiento propio. Pero no dejen de cuestionar, de soñar, de creer, o de esperar; que nuestra esperanza es: remedio quitapena contra la desesperanza/desesperación de los más viejos. Pedirles que ejerzan la juventud con premeditación y alevosía, exigiendo todos los derechos que aquello implica, dormir tarde, cantar alto, vestir casual, beber vino, llorar hasta ahogarse, reír hasta atorarse, delirar, ser amiga(o) de la utopía.

Por último, pedirles que tomen el camino que quieran -previo convencimiento personal- pero nunca dejen las cosas como están, porque será ahí, en ese momento, donde se podrán dar cuenta de que ya no son jóvenes. Y no volverán a serlo nunca más.



miércoles, junio 20, 2007

Cuando me di cuenta estaba ahí

(Una caótica crónica de como ví a Pedro Aznar,
como -en mi caso- el se dejó ver
y como volé a La Paz a incendiar camellos)

Teatro Oriente. Cuántas veces había añorado conciertos en ese lugar, lo imaginaba grande, imponente, inalcanzable. Las ansias por ver a Manuel García y a Pedro Aznar no se habían hecho esperar nada, el tiempo en Santiago parece humo, se desvanece, las horas se descuelgan. Sin embargo no es un sábado cualquiera, Chile, un país futbolero presenciaba entero la final de alguna copa en la que Colo Colo buscaría el tricampeonato, ese Colo Colo que Pinochet hubiera apoyado y movilizado en su época; la dictadura habita en cada chileno, sin embargo parecen haber olvidado el pasado del club de fútbol, como si fuera fácil olvidar el Real Madrid de Franco, por ejemplo. En fin, para un ser afutbolero como yo –todo un espécimen en la ciudad del smog- pocas serian las probabilidades de sobrevivir ese día, pero en Santiago siempre queda la otra opción: practicar el deporte nacional por excelencia, el consumismo. Por supuesto Paseo Ahumada estaba mas vivo que nunca, un engendro como yo podría conseguir algo de comer, en tal mall sin techo, antes de ver a Pedro Aznar.

El concierto empieza a las nueve pensé, mi puntualidad reencontrada me obliga a cerrar el periódico y volver a casa para últimos retoques femeninos y acercarme al metro para llegar a Teatro Oriente. El tiempo pasa tan rápido que uno debe proyectar su próxima acción inmediatamente, mientras retorno a casa a pensar: Veamos, llego a metro moneda: 2 minutos, un pucho (pucha…se me están acabando los LM mentolados) ¿La entrada, donde la dejé? Creo que en el texto de Arendt, sino tiene que estar en la agenda. ¿Tendré dinero en la Bip? (tarjeta del Transantiago) si, creo que me quedan como dos mil pesos. De Metro Moneda a Metro Pedro de Valdivia, son…5 o 6 estaciones. ¿Pedro Valdivia con cuantos será? Bueno, ahí pregunto. ¿Y si me pierdo? le llamo a la Mena. Tendré que recargar el celular entonces y tengo que sacar unas mentitas para el concierto y los guantes negros.

Todo planeado. 20:28 salgo de casa con la entrada, mentitas y guantes negros en el bolso. Dos minutos y un pucho a Metro Moneda. ¿Eh?¿Cómo?¿Cerrado? Pero si son las ocho y media, es sábado…leo con detenimiento los horarios, todo estaba bien. Cuando escucho bocinazos en la calle y recuerdo al ya tricampeón Colo Colo. ¡La chucha! pienso, mientras recuerdo los últimos disturbios en Transantiago en los últimos partidos de fútbol que acabaron con detenidos y heridos. Ni modo -ya son las ocho y cuarenta- Taxi.

Buenas noches señor -mientras froto mis guantecitos negros- al Teatro Oriente por favor? ¿Teatro cuántos? Oriente, ¿no conoce? Bueno, váyase a Metro Pedro de Valdivia (Pedro! como Aznar jeje, pienso) entre Costanera y…Manuel Mont. Espero que sea la dirección, si uno acá dubita, le cuesta unos dos mil pesos más y que le vean la cara. Después de pagar dolorosos 5000 pesos (10 dólares) llego a Teatro Oriente. Primera impresión: ¡Bah! No es tan grande, pero es bonito; veo más allá de los límites del teatro, Santiago sigue muerto.

Confundida, ticket en mano, veo como 4 filas larguísimas; imagino que son entradas diferenciadas, me pongo en una fila y me fumo un pucho. Ojalá nadie se de cuenta que estoy más perdida que Eva en el día de la madre, pienso. Le pregunto a un niño que está delante mío si está es la fila para entrar, no sé, responde. Pregunta a la niña de adelante y así sucesivamente, nadie lo sabía pero como 50 personas lo “suponíamos”. Genial, pienso. Sonrió y trato de acordarme donde había leído o escuchado que alguna vez hay que probar hacer fila en algún lugar y ver como la gente empieza a hacerla tras tuyo sin saber porque. Nunca lo recordaré. Se acaba el pucho y entro. Mi fila es…Q27 abajo, busco Q…Q…Q…una señorita se ofrece ayudarme, me acerco y veo que le dan algunas monedas luego de acomodar a una pareja; me alejo y pienso: no debe ser tan difícil. M, N, fila sin letra, P, O, R, S, T. ¡Bah! ¿Cómo pues? , voy al otro lado, camino, verifico, pregunto, una radio regala encendedores, cojo dos y un bolígrafo. No hay mi fila, hay todas las filas menos la mía. Lógica llama: Señorita disculpe, que fila tiene. “O” me responde. Pero no cree usted que por lógica sería en esa fila sin letra? Mire: M, N, O (ahí donde no dice nada) P, Q (sería esta), R, S, T. Luego de conversar con toda la fila los convenzo; moví como a 12 personas, algunas me miran incómodas. Se les olvido el palito a la O, digo sonriendo sonrojada. Bueno, como sea ya estoy en mi asiento. Viene una de las señoritas a las que no quise pagar (ellas deben cambiar las letritas para confundirnos, pienso maliciosamente) y me dice que ese no es mi asiento. ¡Pucha! pienso, y tiene razón estaba en el Q38, es que yo pensé que como estaba solito era el mío…disculpe. Luego de pasar el oso me quedo parada sin asiento, al final la pareja de a lado me confiesa que ella es atrás y el adelante que yo soy donde esta ella, que por favor los disculpe. Sonrío ante el niño y le digo: no te preocupes yo me voy atrás. ¿Seguro? ¡Seguro! R25 sería mi asiento ahora. ¡Pucha! pienso de nuevo, yo hago la revolución para que todos los Q´s recuperen su fila y termino fuera de ella, realmente como política no funciono. Abro mi juguito Watt´s; juguito porque solo había jugo o Coca-Cola. Jugo, obvio. Tomo un sorbo y empiezo a leer las calorías mientras la gente se termina de sentar. Un producto de The Coca-Cola Company, leo ¡Pucha! igual nomás, dejo el juguito en el piso y me meto una mentita en la boca.

De repente una voz femenina anuncia: Les recordamos que esta prohibido tomar fotos o filmar el espectáculo y les rogamos apagar sus celulares. Todos gritan y salen 5 músicos al escenario, cien mil flashes de cámara son lanzados al momento. Latinoamericanos, pienso. Es Manuel García, acompañado de un guitarrista, un violinista, una contrabajista, un violonchelista. García hace alucinar al público, esta muy a la altura de Aznar, su música envuelve el ambiente y la gente esta muy predispuesta, disfruto especialmente esta parte del concierto, 4 temas realmente maravillosos, García tiene mucho futuro, pienso. Se despide muy humilde y nos dice que nos espera un huracán, que la noche anterior el teatro casi se cae. Lluvia de aplausos.

Un pequeño receso. Papitas, papitas, maní tostado, maní dulce, bebidaaaaaa. Que bien que traje mis mentitas, pienso, aún con dolor por el taxi. De repente la pareja de adelante, a la que había cedido el asiento, me dicen: amiga gracias otra vez y me alcanzan una Coca-Cola. No es nada, sonrío (con la misma sonrisita idiota con la que saque a toda la fila O) ¡Buaaaaaaa! Pienso. Bueno…me siento y disimuladamente dejo la Coca-Colita a lado del juguito discriminado por su proceder capitalista.

Entra un tipo al escenario, se apagan las luces, la gente empieza a gritar y empieza Pedro con un tema nuevo, una balada rock de letra dulce. Termina y el teatro se cae en aplausos, toca un tema súper rockero, con un solo de bajo al medio, estoy sorprendida, recuerdo a mi hermano que toca el bajo, debe ser el único instrumento que medianamente entiendo, me quedo asombrada con la capacidad de Aznar, siempre supe que es un buen músico pero lo que se ve y oye es realmente sorprendente. Inmediatamente Pedro empieza unas notas rasgadoras en la guitarra, como fusíl y en tono fúnebre empieza: que he sacado con la luna ayayay…a plan de rasgadas de guitarra empieza a evocar a la Violeta de una forma magistral. Nuevamente el teatro se ahoga en aplausos. Ahora si, Pedro va a hablar: ¡Gracias! ¡Gracias Chile por todo el cariño! Siempre nos reciben acá con mucho cariño y estamos muy contentos de estar nuevamente acá, vamos a tratar de retribuir ese cariño con un concierto generoso. La gente aplaude.

La generosidad de Pedro y sus músicos duraría como dos horas y media. Nos comenta que quiere tocar algunos temas del nuevo disco que piensa sacar por octubre, que son algunas composiciones inéditas y otras canciones que lo acercaron a la música, así que aquí van estas que no necesitan presentación: me echo de su cuarto gritándome: no tienes profesión…¡Wa!, pienso y empiezo a corear el hitazo de Sui Generis. Una canción de los Beatles y otra de George Harrison (en versión en español) seguirían la nostalgia de Sui.

Sonrío en el concierto, la música me eleva, la calidad musical de Pedro y de los dos músicos que lo acompañaban es insuperable, de repente me desconecto, vuelo en el tiempo, me siento muy feliz de haber tomado la sabia decisión de ir a ver a Aznar, recuerdo que tuve que elegir entre verlo a él o a Kevin Johansen que se presenta con el hijo de Chico Buarque el próximo miércoles. Me felicito por la decisión y recuerdo como conocí a Pedro Aznar el solista. Si bien lo había conocido por colaboraciones y por haber integrado Seru Girán, el, como solista era una incógnita para mi. Recuerdo algún día del 2006, yo, enferma, iría al departamento 15J de la Batallón Colorados, luego de mucha insistencia el Réne, toda una lumbrera musical, había accedido a regalarme un poco de su tiempo y hacerme una sesión musical. Sesión inolvidable, escuchamos desde salsa cubana hasta música española; desde los maestros en la interpretación del piano hasta rock. No se puede recepcionar tanta información. ¿Cuántas vidas habrá vivido este sabueso para saber tanto? En medio de aquello el infaltable vino y los cigarros Derby anaranjados y LM mentolados. Yo, botada en la cama con el camello que adorna la cama del Tigro (junto a la pantera rosa y al Tiger, mi gran amigo Tiger) abrazo el camello, escucho la música, que lindo camello, comento; el Réne me cuenta su historia, que mi pésima memoria me impide recordar, solo recuerdo que viene de muy lejos y que es muy especial. Seguimos escuchando música, el Réne se mueve por todo el cuarto, saca un disco, saca otro. Enciendo otro cigarro y de repente –es un misterio como- fuego se acontece!!!!! El fuego me avasalla (todo esto ocurre en segundos) Apago con mi mano el fuego, reacción normal. Susto ¡Qué miércoles pasó! ¡Ay, puta! ¡El camellito! El René mira el fuego crecer por la ventana y voltea, no entiende nada. Pucha Réne…perdón…le digo con cara de circunstancia, no se que pasó (me quería morir). El Réne dice pucha…agarra el camello totalmente carbonizado de un lado, no te preocupes, y pone cara de: mi camellito más querido. No se cuantas veces pedí perdón o dije, que era culpa del camello por ser tan inflamable, pero me sentí tan mal. Sobrepasamos el fuego. Era hora de irme, el René me presta tres discos de la sesión de aquella noche: Bola de nieve, el primerísimo de Serrat y el primerísimo de Aznar. De repente vuelvo al concierto, juro que con el camello tostado volé a La Paz, al 15J.

Aplausos. Aznar no podía ofrecernos más, sin embargo era apenas la mitad de aquello. Tiene una invitada especial, pide aplausos para Aidé Milanés (si, la hija de Pablo) toca un par de canciones con ella. Pedro manejaría al público todo el concierto, coros, gritos, aplausos. Sin embargo cuando empezaron las notas de “A primera vista” no necesitaría ni mirarnos, todo el público a coro: cuando me crecieron alas volé…Realmente, cuando me di cuenta ya estaba aquí, que fuerte…pensé. Pedro volvería al escenario dos veces más. Las últimas dos serían notables, primero volvió solo al escenario con un bombo chiquito y empieza: cuando fui para la pampa llevaba mi corazón contento como un chirigüe pero allá se me perdió. Y arriba quemando el soooooooooool, coreaba el público. Nuevamente nos evocó a la Violeta. Ya al final, desenchufa la guitarra y se sienta al bordecito del escenario, y empieza a tocar un blues, muy íntimo, silencio sepulcral, un viejo blues. Y aplausos hasta quedarse sin brazos. Pedro se pasó.

Plena de sonrisas, me llama la Mena, me dice que me espera en el escenario que me acerque para allá. Voy y me mete en el camarín de Manuel García, lo felicito, le digo la verdad que fue una parte importante del concierto. Un cigarrito, aparece el percusionista de Pedro Aznar, todos a felicitarlo por su solo de todo tipo de percusiones: caja, batería, bombo y otros. Nos explica muy amable los tiempos en que hizo todo, explica que la chacarera maneja esos tiempos. Escucho atenta, no entiendo un carajo. Lo felicitamos, es muy simpático. Seguimos conversando. Un hombre alto y súper simpático se para en la puerta del camarín, sonreímos, era Aznar, se iba a descansar y quería despedirse. Todos sonreímos no sabemos que decirle, lo felicitamos, es un genio. Agradece muy humildemente y se va sonriendo.

Pedro Aznar es un músico notable, pero además se rodea de músicos notables. Me invade la sensación de que su pluralidad musical y su experimentación de ritmos e instrumentos es una cuestión de actitud frente a la vida y frente a lo que ama. Aseguro, sin saberlo, que lugar al que va, lugar donde investiga la cultura musical local y que saca versiones de los temas populares, entiendo que tenga tantas versiones de canciones que no son de él. Lo hace en inglés o en español. Admiro mucho a la persona, haberse entregado al público, agradecer humildemente nuestra admiración sincera, sonreír y entregarse por completo en escenario, tener una amistad tan hermosa con lo que hace; no hacen mas que hablar bien de él. Que bien que vine a ver a Aznar, pienso. No solo volé a La Paz a incendiar camellos, sino que formalicé una nueva amistad musical, de esas verdaderas.



domingo, junio 17, 2007

H O Y

* Me encontré con una gitana, en vez de que ella probará suerte conmigo, decidí probar suerte con ella. Funcionó, me quite un prejuicio.

* Vi una hermosa estatuta humana: una mujer pintada de blanco llena de velos - tenía los labios como rajados por la pintura, pero era perfecta- le eché una moneda y sonrió y me mando un beso.

* Conté tres "peculiaridades" de mi amigo Réne y me di cuenta de que es una de las personas más raras que conozco. Me sentí feliz de tener amigos así.

* Desaté una fuerte carcajada al ver en el periódico la foto de Jaime Paz Zamora y leer la pretensiosa memoria que alberga sobre su gestión de gobierno. Comprendí que no era chistoso, tal vez solamente quería reirme de él alguna vez, ya que el se había reído tantas veces de nosotros.

* Vi una pecera casi perfecta y me di cuenta de que (al igual que en la calle) algunos peces tienen bigotes y otros no.

* Me impresioné con el nivel de fundición mental del señor Bush, pues me enteré que las agencias de prevención terrorista contratan escritores de ciencia ficción para prever atentados futuros.

*Tuve el agrado de leer por primera vez a Eric Hobswan y me grabé en la mente su percepción sobre Tony Blair "Se lo recordará como un señor de la guerra al servicio de otro señor de la guerra" Inmediatamente ví esta caricatura:


* Me dí cuenta de que aún hay muchas caricaturas de Liniers que no he leido, y respire aliviada.


* Bailé regueton con un gatito en brazos, que pertenece a una señora que cría gatitos y que se ha vuelto mi amiga, confirmé que los gatitos cuando son cachorros parecen asustaditos y tienen los pelos erizados. Aunque cuando nacen parezcan ratitas.

* Guardé una columna dominguera y una fadocracia en el armario de cosas necesarias y terriblemente dulces.

* Y acabo de recibir una llamada de mi papá.

En suma hoy, domingo, viví, víví mucho y eso es agotador; pero que lindo agotamiento. Y confirmé que siempre hay nuevas e ingeniosas formas de sacarle la lengua a un domingo lejos de casa.


lunes, junio 11, 2007

Volver a ver tus ojitos, mi niña

(Ha sido una semana nostalgiosa, he escrito varias cosas muy sinceras y las he dejado así, sin volverlas a leer, incluso hasta creo que son medio cursis. Luego, al ver la caricatura del gran Liniers en el que Enriqueta despierta y se encuentra con Fellini mirándole mientras dormía, me ha entrado un saudade enorme por abrir mis ojos y encontrarme con los eternos ojos verdes de mi Lila Yolanda. Y eso, dejo los dos textos y un pedacito de nostalgia y amor por la bicha que más amo en el mundo)


Hambre de cosas sin sentido


Le dije que tenía tanta hambre, que tenía un hambre tremenda, desde hace como 60 días que tenía hambre y empezaba a asumir que no se me pasaría el hambre hasta volver a casa. Cuando llegué al crítico punto de salivar al ver fotos de comida hecha con cariño y paciencia, me preguntó: ¿Y para calmar esa hambre que quisieras hacer?

Tengo unas ganas tremendas de no hacer nada y de comerme un anticucho con tanto picante de maní que termine manchándome la chalina de turno, tomarme luego como 3 botellas de vino tinto jugando póker y fumarme, entre tanto, una cajetilla de cigarrillos mentolados; hacerlo sin saber porque sigo ahí si ando tan cansada y aburrida. Y salir a la calle con el sol del alba en la cara y un sentimiento de culpa que no duraría casi nada, terminando un plan para la noche siguiente, respondí.

Nunca entendí porque hice cosas tan sin sentido, como si estuviera obligada a salir cada noche con ellos y a tomar vino porque si, y a reír aunque los chistes ya no fueran chistosos y fumar aunque me estuviera ahogando en tos. En realidad ni siquiera ahora lo entiendo. Pero lo extraño tanto…que en cuanto la vida me de nuevamente la oportunidad de hacer tantas cosas tan sin sentido con las mismas personas nuevamente, las haré y olvidaré esta pseudo-reflexión, para recordarla después y así construirle un sentido a –quizás- lo único que realmente ha tenido sentido en mi vida. Mis amigos, un anticucho, un cigarrillo y un vino.


Lisboa

El movimiento pendular de la vida nos llevo para allá. En realidad tú la conociste y te enamoraste enseguida, decidiste que era el lugar que querías para poner a morar todo aquello que atesoras. Yo, que sigo tus sueños y tus años como alma en pena decidí irme a morar allá también y, alevosamente, sin permiso entre en sus mares y conocí sus encantos. No era difícil amarla, grandes escritores y pensadores habían habitado sus abriles, melancólicos ritmos y letras decoraban sus historias, indescifrables calles y paisajes susurraban sus paredes, lamento y la nostalgia soplaba en su aire.

¿Cuánto de nosotros se habrá quedado en realidad en Lisboa? ¿Cuántas veces habremos muerto allá para revivir en nosotros mismos? ¿Cuantos febreros mustios de nuestras prehistorias soplaran ahora en su aire? ¿Que cantidad de lo que fuimos vivirá allá. Un pedacito. Un pedazote? ¿Cuántas promesas y lagrimas nos mantendrá en secreto? ¿Cuántas veces habremos vuelto allá en espíritu, solo por el placer de recordar quienes somos?

Nuestra morada es entrañable. La promesa de esgrimir una sonrisa sostenida de tu mirada frente a sus acantilados es, mientras tanto, solo un boceto de paisaje impresionista, una promesa de acuarela, un sueño que tiene una forma exacta y precisa de tanto ser amasado.