jueves, agosto 30, 2007

Cuando yo era un enano - Recordarte parece un aguacero - ¡La mató Maltí!

Al despertar, con Mai y con Manuel decidimos encaminarnos juntos a la actividad infantil que estaba programada como para las 10 si mal no recuerdo (ya que nunca tuve programa, bua). Así que luego de que Manuel esperará a que las señoritas se acicalaran, pusimos las cositas que habíamos llevado en bolsas y nos dirigimos a la actividad; como ya mencioné no tenía programa así que nunca sabía donde iba, solo seguía la mayor cantidad de troperos que encontrara en algún lugar de La Habana.

Primero: parque Lennon, casi de forma instintiva…nada. Luego de esperar decidimos ir a tomar desayuno a punto.com y en eso (añadiendo lo relajados que son los cubanos) se nos va como una hora, al final y luego de intentar llamar desde el celular de Manuel a todo el mundo alcanzamos a comunicarnos con el Bola bueno: Pedro Manuel (Cuba) quien nos averigua la dirección del evento que había sido cambiado del sitio original. En fin, luego de tanto trámite llegaríamos apresurados y nerviosos a la actividad y solo alcanzaríamos a encontrarnos con la última parte, cuando los niños y troperos ya estaban comiendo torta; alcanzaríamos a entregar las cositas y nos dispondríamos a charlar con los niños y a seguir abrazando.

(Niños troperos y cubanos)

Los enanotroperos son otro cuento aparte. Para todo aquél que no es tropero le resulta difícil entender como es que un joven de 50 años se relacione con una de 25 o uno de 8. O como una de 30 pueda terminar haciéndose la mejor amiga de uno de 4 años. Y es que así es la tropa, si lo sabré yo. Así, si tratamos de definir un(a) enanotropero(a) podríamos decir que es el hijo o hija de padre y/o madre troperos que aprenderá a cantar canciones de Silvio antes que aprender a hablar y que tiene (incluso antes de nacer) miles de tíos alrededor del mundo.

(La hermosa Sabrina)

Yo, que no me llevo muy bien con los niños he aprendido a hacerlo a través de la tropa y puedo decir que muchas de mis buenas amigas son enanotroperas en camino a ser adolescentes: nuestra comandanta Amelia sin ir lejos, Gaby o Glendita (todas cubanas). Sin mencionar que hablar con un niño cubano –usualmente- es más interesante que hablar con un adulto promedio, pues no solo son niños tremendamente educados sino que también muy inteligentes.

Pero en este encuentro había un abrazo que yo estaba esperando desde el 2005: el de mi sobrina Micaela (Venezuela) y como era de esperarse en la actividad de los niños logré ver a lo lejos la silueta de Mariana Libertad (Venezuela), Igor (Perú) y Micaela Libertad en brazos de Mariana, inmediatamente se me sale un grito: “A usteeeeeeeedes quería encontrarlos!!!!!!!!!!!!” Y en menos de lo que recuerde aparezco colgada de los ojos brillantes de Igor (después de 3 años podemos al fin pagarnos el abrazo pendiente). Con prisa abrazo la morena piel de Mariana (pagando una deuda similar) y posteriormente miro a Micaela: es de verdad!!! Había visto todo su crecimiento en fotos, es más linda de lo que se ve en ellas, es pequeña y morenita, de pelos rizos como su madre y ojos claros como su padre, le doy un tierno beso y respiro aliviada, esto es de verdad.

(Mi sobrina Micaela Libertad)

Embriagada (imagínense desde tan temprano) de felicidad diviso a Billy (Perú) ahhhhh otro abrazo esperado: te quiero tanto Billy, me explica porque no pudo llegar al aeropuerto y nos quedamos hablando de cómo estuvo el viaje. Más gentes por abrazar, diviso a Ivette (Cuba) que tiene una panza que está por reventar, evidencio lo que me contaron: esta embarazada, muy embarazada; corre el abrazo pendiente a la bruja comunista. Veo también a Vani (Cuba) la primera tropera cubana que conocí en mi vida, junto con Ivette allá por el 2002. Más abrazos.

Ya desde ese momento diviso un grupo de gente que no había visto nunca en mi vida pero que imaginaba quienes eran: los venezolanos, quienes no conformes con serlo andaban siempre disfrazados de venezolanos, así adonde fueran iban en grupo y de alguna forma entre los colores de sus vestimentas podrías hacer más de una vez la bandera venezolana. Le pregunto a Siro: ¿Ese es Eduardo Parra? Sí, me contesta, anda salúdalo. Ay no, me da cosas, respondo. Me acerco a ellos (tímida yo?): ejem…¿Eduardo Parra? ¿!Parra¡? y todos los venezolanos se encaminan hacia la casa de Vani -según dijeron- y Parra ni se enteró de que lo quería conocer. Bueno…será más tarde, ahora vamos a la casa de Vani. Sin embargo sugiero a Siro raptarlo para que me acompañe a comprar ropa interior que había olvidado en Santiago, pues era ese rato o nunca -pues es sabido de siempre que en un encuentro tropero tu tiempo no te pertenece, le pertenece al resto-. Así que me fugo con el Siro de compras en La Habana (como además uno de mis más altos placeres es ir de compras, imagínense en La Habana uuuuuuuuf si me quería morir de emoción, no se imaginan) bueno, había que hacerlo: gracias Siro!!!

Por la tarde la cita era en Casa de las Américas, ese emblemático lugar cubano que ha albergado tan notables expresiones de la cultura cubana y mundial, un espacio ineludible en un encuentro tropero en La Habana. El concierto fue largo, pudimos ver (pudieron ver, porque yo me la pasaba afuera fumando) a trovadores de la nueva generación como Samuel Águila, Jhosvany Bernal, Fernando Bequer, Diego Cano, Silvio Alejandro, Inti Santana, entre otros. Quizás la parte más emocionante de la presentación de esa tarde fue la parte de la danza, Martha Hickmann (México) una vez más nos demostraría (y esta vez con 3 alumnos suyos) como Silvio ha llegado a ser representado hasta en la danza contemporánea. Canciones como “Historia de las Sillas” y “La Maza” fueron el espectáculo de esa tarde. Claramente los troperos quedaron impresionados con el despliegue artístico de Martha y sus acompañantes, yo ya habría superado esa impresión en Argentina el año pasado, pero sé lo que es sentirla. Y bueno, el final del concierto, todos los trovadores a una sola voz, si no me equivoco cantaron como última canción: “Quisiera” (de mi Gerardo Alfonso) y así todos juntos coreando nos iríamos al refrigerio que sería en la puerta de Casa de las Américas.

(Los trovadores)

Pero antes de salir (esto no se podía quedar así) me acerco determinada hacia los venezolanos y como sólo ubicaba a Eduardo empiezo: ¿Eduardo? Nada, ¿Eduardo Parra? Ellos seguían hablando entretenidos y viendo la cámara fotográfica. ¿Parra? Nada…COÑO! Me paro frente a él, le agarro el brazo y le digo: ¡Eduardo Parra, soy Vero Vero! Yo no sé si el amigo Parra es medio sordo o en general los venezolanos son medio sordos porque de que no me pelaban, no me pelaban. Sin embargo Eduardo tras escuchar mi presentación me abraza con fuerza, luego me presentó con los demás; abrazos a Radfil, a Aufry, a Martha. Ahora si, podemos ir en paz.

(El Siro y yo)

Ya había mencionado que en un encuentro tropero uno no es dueño de su tiempo, lo que no había mencionado es que uno tampoco es dueño de su sueño ni de su hambre, por eso (y por otras características) se puede distinguir a un tropero, pues solamente uno de verdad hace lo imposible por ir a un encuentro (incluso renunciar a su trabajo, verdad Nathy?) además no duerme, casi no come, termina achicharrado de sol y atacado por los mosquitos y encima dice que la pasa bien, por lo tanto un tropero es, también, un descarado.

Estábamos todos en uno de esos ataques de hambre cuando salimos de Casa de las Américas y en la puerta nos espera un delicioso refrigerio y un refrescante jugo, refrescante además porque al llegar todos a atacar la comida y el jugo, nos encontrábamos con la comandanta Amelia (13 o 14 años, no recuerdo bien) quien gritaba a toda voz: “Orden compañeros, ORDEN! Acá se les repartirán los vasos vacíos, los vasos sucios de este lado, por favor” Así, en minutos la comandanta había organizado a algo de 40 personas (de toda edad y nacionalidad) en una filita que rápidamente avanzaba. Ya comiditos y bebiditos, se nos anuncia que nos vamos para la peña de Frank Delgado en Parque Almendares; poco importaba que algunos no hayan escuchado las indicaciones, como todo tropero sabe hay que ir para donde vaya el resto. Glenda (nunca supimos como) empezó a llamar a los que quedábamos para subirnos a un bus (que tenía aire acondicionado!!!) y camino a Parque Almendares.

También en un encuentro tropero es ley que a las “idas” en algún bus todo sea fiesta y guitarra y las “vueltas” sueño general; sin embargo este bus “de ida” en particular fue algo callado, todos aprovechamos los quince-veinte minutos hacia Parque Almendares para cerrar un poquito los ojos. Llegamos. Para muchos era la primera vez que íbamos allá. Obscuridad Total y el camino era laaaaaargo (al menos la primera vez, en las demás peñas ya ni se sentiría la obscuridad) Así, de la manito, como hermanitos latinos llegamos a la Peña que ya había empezado, no había campo para todos, así que ubicarse donde se pueda, por mi sector estaban: Oswaldo (Guatemala), Carolina (Colombia), Siro (Purú), Maire (Cuba), Manuel (España) y Radfil y Aufry (Venezuela); abajo, en primera fila, veíamos a: Nathy, Gishell, Billy y Juangui (Purú), Vani y Carlitos (Cuba).

Llegamos justo en Frank y empieza con temas que todos conocíamos y coreábamos. Uno en su país se muere por ver a Frank Delgado, pero en un encuentro en Cuba, Frank es tan tropero como el que más, así que eran canciones que corearíamos durante todos los días que nos quedaban, pero esta era la primera vez. “Embajadora del sexo, funcionaria del deseoooooo” coreaba la tropa. Luego pasarían más trovadores a escena, había uno muy notable que no recuerdo el nombre, pero que me gusto muchísimo.

(Frank Delgado)

Gran paréntesis gran. Entre uno de esos trovadores había uno que tocó uno de los temas más hermosos que he escuchado en mi vida (canción indispensable en un encuentro de la tropabol) “Parece un aguacero” del trío En Serie: "Si prefiero nunca hallarte/perder las esperanzas/atarme una piedra al cuello/llorar , emborracharme , convulsionarme en ganas de sofocarme en tu pelo/porque hay demasiada humanidad en juego/porque ya eres tarde de agua/eres estruendo , aire , lágrimas/y recordarte parece un aguacero.../si te mudas aqui cambio de arrozal/si eres pez , no cazo por el río/si te vas a dormir , salgo a caminar/con el fin de agotar los caminos...." Y se me vino un dejà vú (ya visto) al almita. Oswaldo y yo en la casa de Malena el 2005, fue nuestra canción cómplice ese encuentro, la cantábamos bajito cada vez que nos veíamos. Y Oswaldo estaba ahí, delante mio, inmediatamente lo abracé y le susuré bajito que esa canción me recuerda siempre a él. La cantaríamos una vez más. Oswaldo de mi alma, la joya del Petén, te quiero siempre.

Y la noche seguía, llegaría un momento trascendental en el encuentro: un comediante que hizó un skecth de mi amante Virulo (porque ya sabrán que mi novio es Pedro Guerra y de esto no debe enterarse) y el skecth develó un secreto de la poesía hispanoamericana muy bien guardado, pues en alusión al poema “La niña de Guatemala” empezó el corito: “¿Y quién la mató? ¡La mató Maltí! ¿De que se mulió? ¡Se mulió de amol¡”. Luego de que tal misterio nos fuese develado, el coro aquél se convertiría en la frase perfecta a cantar o decir en momentos de alegría, tristeza, aburrimiento, en la comida, en la cena, en la ducha, en el malecón, en el mar, en la Habana vieja y así podríamos no acabar.

Termina la peña de Frank y todos empezábamos a reencontrarnos a la salida y mientras hacíamos nada y coreábamos el secreto de la niña de Guatemala…Taráaaan (y esta si fue llegada triunfal) Esperanza (la suegra imposible, como diría Cristhian Brito de Dominicana) y su hija Laia (España) habían arrivado al encuentro. Al fin ya estábamos todos. Creo que Espe no se podía entender muy bien pues aparte de estar recién llegada era abrumada por troperos ansiosos de abrazarla y Laia (a quién conocemos desde pequeña por fotos) era al fin un realidad, su primer encuentro tropero. Así, entre abrazo y abrazo, empezamos a caminar. ¿Adonde? Pues, obviamente, a Parque Lennon.

Mai (España), Pedro y Rolo (Chile), el Bola bueno y la Mapito (Cuba) y yo decidimos darnos un respiro y caminar lentito a ver adonde llegábamos. En el camino vimos un kiosquito, al fin cervezas: parada obligatoria. Relajados nos sentamos en el pastito y empezamos a tomar “Bucaneros” o “Cristales” y a reír. En eso nos damos cuenta de que en ese lugar estaban también: Igor, Mariana y Micaela (Venezuela) y Samuel Águila (Cuba). Samuel pega un grito: Vero Veroooooooo y me exige unos minutos de plática, quería saber como estaba su entrañable amiga, mi hermana: la Mena. Mariana e Igor me roban otros minutos. Uno esta ahí con todos todo el tiempo, pero es tanta la dinámica, tan corto el tiempo, tantas las actividades y tanto el cariño por dar y recibir, que tener unos 5 minutos para hablar (así en privadito) con alguien, es un lujo. Así que me permití ese lujo con mis hermanos cubanos y venezolanos.

Pero ya era hora de partir. En el camino nos encontramos con el Momo, que nos dice por donde llegar: a caminar compañeros, que esto es Cuba. Encaminados hacia parque Lennon, Manolito nos deja, pues Mai quería tomar un baño, quedamos con los chicos de vernos en parque Lennon (como si fuera necesario quedar). Y a la ducha, menos de veinte minutos entre las dos, no hay tiempo que perder.

En parque Lennon un montón de troperos por todo lado, cantando y tomando ron. Los chicos no estaban, creo que se fueron a su casa, en fin; la tropa estaba ahí. Y nuevamente reír y reír y reír, madrugadas sin ir a dormir…estuvimos (Mai, Manuel y yo) ahí como hasta las 5 si no me equivoco y a casita, mañana es otro día y esto recién empieza.

(El que toca el cuatro es Eduardo Parra!)

(Tropa canturrienta)


martes, agosto 28, 2007

La llegada - Vamos a andar

Los días previos al viaje fueron breves y apresurados, en menos de lo que pueda siquiera pensarlo estaba tomando el vuelo de LACSA hacia Lima-Costa Rica-La Habana; con casi 5 noches de desvelo y buena carga de stress decidiría “pegarme una roncada” en Costa Rica donde me esperaban buenas 6 horas de tránsito, necesitaba dormir, pues como buena tropera conocía el ritmo que se me venían los 15 días que pensaba estar en La Habana. Así en pleno flirteo con Morfeo alguien me diría: Vero? Atónita me quedaría mirando a ese hombre alto de pelo largo y, luego de que mi neurona viajará al 2005 y recordará una fiesta en Lima, susurraría: Wayqui? (Perú) Así, nos envolveríamos en el primer de casi 800 abrazos que nos daríamos los siguientes 15 días.

Desde ya yo sabía que en Costa Rica no íbamos a poder salir de tránsito así que nos conectamos al msn y hablamos un ratito con Reinaldo (Costa Rica), luego de marearlo con nuestro chateo a dos manos, iríamos a embarcarnos rumbo a La Habana, lastimosamente nuestros asientos no estaban juntos, pero que va! No tardamos ni 5 minutos -luego de partir- en sentarnos lado a lado y empezar a conversar, a compartir fotos y a brindar por el encuentro que nos esperaba; lo malo: no haber pegado ojo en el viaje, lo bueno: concluir que en algún momento de la vida debíamos casarnos.

Entre especulación y especulación pensábamos quién iría a recogernos, pues no teníamos ni idea de donde estaba la gente y eran como las 23:30, pensamos que Billy (Perú) iría por nosotros, es más! Estábamos seguros de aquello. Así luego de hacer migración: nuestra salida triunfal…Taraaaaaan (cri cri) Ni un solo tropero esperando a los penúltimos que llegaríamos a La Habana. Luego de pensar que hacer, con el Wayqui, decidimos meternos a Internet, ver la dirección y tomar un taxi; en eso en un último “no me la creo que no hayan venido por nosotros” bajo a ver si había alguien y efectivamente estaba Siro (Perú) con cara de “Ooops, se me perdió la Vero”, así vendría el primer abrazo esperado tropero, inmediatamente me diría que vino con Annia (Cuba) al volver a verla después de 2 años caigo en otro abrazo y le comento lo linda que está. Billy: me debes una recogida eh?

Fresa y Chocolate sería nuestro destino, casi toda la tropa ya se había visto los días anteriores, éramos los penúltimos en llegar; al día siguiente llegarían Espe y Laia (España); a pesar de mis pedidos de ir a bañarme o a dormir un rato (yo y mi ingenuidad) el auto de Annia se pararía en un lugar donde desde lejos ya se veía que desbordaban troperos, yo con mi sentido de (des)ubicación a cuestas trataba de reconocer donde estaba; al final que importa: que ganas de bajar del auto! No se podía pasar de la puerta sin abrazar a alguien, las caras añoradas que uno nunca sabe cuando volverá a ver: Didier (Cuba), Malena (Cuba), Zuni (Cuba), mi Oswaldo querido: la joya del Petén (Guatemala), Anna (Barcelona), Mai (España), Manuel (España), Manolito (Cuba) ¡coño, cuanta gente! Pero especialmente se acercarían dos personas a saludarme, dos personas que en mi vida había visto, Carolina (Colombia) que me diría: Hola Vero, soy Carolina de Colombia y me la he pasado borracha el encuentro; el preámbulo necesario para que abrazara a mi compañera de copas y le contará algunas escabrosas historias de encuentros pasados. Luego, vendría un: así que tu eres Vero Vero…soy Ricardo Ramos de Guatemala. Le diría a Ricardo que recuerdo haberlo leído pero que no tenía idea de donde era, un fuerte abrazo terminaría sellando mi regalo de este encuentro. Apenas pude pasar la puerta me encuentro con mis hermanitos casipaisanos: Rolito (Chile) y Pedro (Chile) abrazos a contar del viaje y de repente en un grupo de personas hablando ubico a un clásico tropero que Silvio denominaría el trovador inédito: el buen Carlitos León, rápida fue mi reacción de dejar a mis interlocutores con la palabra en la boca y voltear a tomarle el hombro y prolongar un abrazo que, afortunadamente, no se había hecho esperar mucho.

La tropa Puruana (Peruana) acudiría pronto, rostros conocidos, países por demás hermanos: Gishell (mi hermana halcona), la breve Nathy, Juangui y esito sería, al menos por esa noche los peruanos eran pocos. Bueno…a brindar, una cervecita y a conversar y contar lo viajado.

Así nos quedamos conversando entre unos y todos ¡Cuántas ganas de verlos guardadas! De repente se nos anuncia que en Fresa y Chocolate la cosa había terminado, así que la gente empieza a moverse casi sin decir a donde nos dirigimos. Yo, que estuve el 2005 en el encuentro entendí que había llegado el momento de saludar a Lennon pero antes maletas encima solicito ir a darme una ducha. Oswaldo hermoso decide llevarme la maleta (esto fue antes de que la rompiera), Siro la otra maleta. Yo, ingenua, buscando un taxi –desubicada- que va! es Cuba, a caminar, afortunadamente mi primera casa estaba a una cuadra, Mai, Siro y Oswaldo esperarían a que me de una ducha, que iba a ser violenta, según yo. Y al sacar lo primero que encontrara en mi maleta me percato de que había olvidado empaquetar lo más importante (creánme que olvidar el cepillo de dientes es cualquier cosa): No había empacado mi ropa interior!!!! Primero, la crisis. Luego, la obvia decisión: vámonos a parque Lennon, mañana vemos que hacemos, así que me visto de corrida (eso es un decir, según Mai tardaba mucho) y nos vamos para Lennon, que estaba también cerca.

Mi emoción encima, el calor habanero para recibirme, ron blanco y puro, eran como las 2 de la mañana (temprano en hora tropera), a cantar. La pobre Mai estaba cansada y yo recién llegada me había olvidado que era sueño. Los siguientes días dormiríamos en Vedado (sobre 23, entre 8 y 10) Mai, yo y Manuel (cometo el error a redacción a propósito pues Manuel cerrará este día). Manuel es un tropero que vive en Badajoz, que no había conocido a ningún tropero antes pero que era relativamente activo en la lista, él comenzó el encuentro muy tímido (sin mencionar que tenía que dormir con las enremolinadas Mai y Vero Vero, así que timidez encima, compartiendo el dormitorio con dos locas y sin conocer a nadie fue como Manuel llego a La Habana. La timidez le duraría un par de días pues terminaría convirtiéndose en un referente para cualquier canción de Silvio (junto con Mairelys, se las sabía todas) y no solo eso, terminaría ganándose el corazón de toda una tropa que cada día nos dábamos cuenta del gigante ser que habita en él. Gracias Manuel! Por todo, como tu dices: sois un cielo!


Y bueno, decidiría quedarme en lo que sería la casa de todos durante el encuentro: Parque Lennon; después de todo siempre habrá alguien que me lleve a mi casita y así fue, terminamos como a las 5 y 30 la canturreada…bueno, terminé; porque en Lennon le seguían entrando a la guitarra y al ron. Annia y Siro me dejarían en mi casita; a dormir se dijo, que el encuentro recién comienza.



Pd 1. La segunda foto es recién cambiadita, tardé tanto que el siro se durmió, ah no verdad? es otra que solamente constata (una vez más) la tesis de que siro y morfeo se aman!

Pd2. La última foto "es lo que hay" como no tenía fotos de ese día en Lennon, pusé una de otro día, pero al final Lennon es Lennon.

jueves, agosto 23, 2007

2 manuales y una despedida

El otro día recibí en mi correo un manual breve de como escribir una carta a dos amigos al mismo tiempo, recién llegada de La Habana se me chorreó el corazón pues estaba en esos días que solo quería leer cosas bonitas y ese manual estaba esperando en mi mail.

Cuando dejé La Paz todos me decían que la mía era la partida que iniciaba todas las partidas, sonaba trágico en ese momento, pero el tiempo ha pasado y esta siendo así.

Ayer, mi mejor amigo: el Dani, partió a Francia, estará allá por dos años. En fin quien me había mandado el manual es el René, quien ahora está en Suecia. Ambos tres estábamos hace un año en Sucre (no la Sucre que se ve hoy) riendo en madrugadas sin ir a dormir. Copio el primer manual que lo escribió el René y añado otro (el segundo) de mi autoría.



Cómo escribir una carta para dos personas al mismo tiempo

(manual breve)

Digamos que es indispensable en principio conocer a ambos destinatarios, y que es dispensable un cierto grado de admiración.


Se recomienda ejercitar algunas pruebas de dificultad, tales cómo reconocimiento de personas o lugares utilizando códigos íntimos. Ej: Ésta noche en la costillita?. Qué sabes del Chapi?. Cuándo tocan los aguas?.
Para abordar temas de interés común se puede recurrir a juegos, deportes y gustos musicales afines. Ej: Hace rato que no juego poker. ¿Has bajado ese disco de Silvio de la tropa?

Tener otras amistades en común es un requisito no despreciable. Ej: Me ha escrito el Sergio, dice que está planeando su último disco, tiene varios temas que ya ha cantado en los conciertos...etc.

Y si los métodos descritos no tuvieran consistencia científica, es hora de mandar a la mierda la retórica.

Ej: Los extraño mierdas, aver si nos apuramos todos con nuestros viajecitos pelotudos, y nos sentamos a tomar un buen vino, a hablar pelotudeces, o a inventar juegos privados con una buena pipa. Y que no se les acabe nunca la alegría, carajo, que tanta falta hace justo ahora, y que suerte de mierda que sean mis amigos. Y hasta mañana.





Cómo responder una carta escrita para dos personas al mismo tiempo y en el camino despedir a una de ellas.

(manual breve)

En primera instancia es menester recurrir a un apodo para dirigirse a estas personas, de preferencia debe hacer referencia a sus cualidades histriónicas. Ej: Hit, o a sus características peculiares de vida. Ej: Sabueso.

Es también importante utilizar un lenguaje-código comprensible por ambos tres (los destinatarios y el remitente) Ej: Yuuúúú´, Oooooooojjjjjj, ¡Que pasa, que pasa!, ¡Soltáaaaaaaame!

A manera de respuesta puede describir algunos sentimientos que le nacen de acuerdo a la relación que mantenga con los destinatarios. Ej: ¡¡¡Quiero anticucho mierditas!!! ó “Yo ayer he jugado póker, lero, lero”

Le recomendamos ser realista en extremo al querer comunicar el mensaje principal a sus destinatarios, para tal efecto puede acudir al punto anterior. Ej: “En realidad cambiaría el anticucho por estar con ustedes y un vino” ó “estaba bueno el pokér, pero no era lo mismo”

Se recomienda no demostrar ningún síntoma de quiebre emocional en este momento, pues como bien sabe las despedidas y las distancias no le gustan a nadie, sin embargo si esto no fuera posible actúe con naturalidad. Ej: Ya saben que voy a llorar.

Para romper la tensión del momento cuente un mal chiste de Pepito; en caso de que uno de los destinatarios sea por defecto el bufón de su grupo y el que cuenta los malos chistes, ni modo, siga llorando pero esta vez por los amigos que tiene.

Y por último (como indican otros manuales similares) mande a la mierda la retórica.

Ej. Amiguito mío: que te vaya yanoya de bien en tu viaje si supieras lo orgullosa de vos que estoy y cuanto te pienso siempre. Ambos: me aburro graaaave sin ustedes, tengo innumerables ganas de vernos alrededor de un vino y hasta de oír un mal chiste o cantar una canción mil veces cantada. Y eso! Que no se nos acabe nunca la alegría, ni las ganas de hacer, que nuestra Bolivia nos espera
.

lunes, agosto 20, 2007

Cincuenta y cuatro


(El sábado fue el cumpleaños del hombre de mi vida: mi papá. Para que gastarme intentando explicar lo que él es en mi vida, si en resumen lo es todo, y aunque he escrito mucho en mi vida acerca de muchas cosas, para hablar de él nunca me ha alcanzado la voz; así que en un intento de regalarle algo (más que mi existencia) le dejo estas letritas. Y que vengan eternamente los 18 de agostos)



Nada es fácil en la vida,
nada.

Respirar duele,
el cementoso aire
plagado de historias:
gas lacrimógeno.

Nada, pero nada,
sale como uno piensa.

No son los buenos ayeres
ni tampoco los malos antieres.
Son simplemente los días de hoy:
en que las alegrías son más alegrías
y las tristezas mas tristezas.

No es el negro de ayer
ni el blanco de mañana
es simplemente el gris
de este
-y no otro-
atardecer

que con sus dichas y desdichas
sus cercanías y lejanías
sus retratos de una vida.

Susurra que no por ti
-ni por mi-
deja de caer el sol
un día mas.

A veces dan ganas de dejarse caer
y abrumarse en recuerdos
nostalgias
y saudades;
ya no es tiempo de expectativas
ya no es tiempo de creer.

Pero que más da
eso sería perder
esta cuarta batalla
¡Y que va¡
no estamos para perder
ni la batalla

…ni la guerra…

Después de todo
los hijos son una forma de vivir.
Y ahora, aunque quisieras,
no podrás morirte nunca.