miércoles, febrero 25, 2009

Dolor




¡Pero no! ¿Cómo Dios enjuta la yema de mi seno, si él amplió mi cintura?

Siento crecer mi pecho, subir como el agua en un ancho estanque, calladamente.



Y su esponjadura echa sombra como de promesa sobre mi vientre.



¿Quién sería más pobre que yo en el valle si mi seno no se humedeciera?

Como los vasos que las mujeres ponen para recoger el rocío de la noche,

pongo yo mi pecho ante Dios; le doy un nombre nuevo, le llamo el Henchidor,

y le pido el licor de la vida.



Mi hijo llegará buscándolo con sed.

(El ruego – Gabriela Mistral)





El hombre sentenció (cara al micrófono):

ya es el cambio en la dinámica de espacio y tiempo.

La mujer se aferró (cara a la almohada):

…eso sucede cada mes…



Bien lo sabía ella/

cuyo metro cincuenta se volvía milimétrico/

enjugándose la lagrima/

esa noche de varios siglos.

Tímida

envuelta en sí

de vuelta en mí

pedacito

besándose la piel

la piel morenita.

No entiende.

¿Encima me pregunta por qué lloro?

¿No ve, acaso,

que mis pechos revientan de intenciones?

¿No ve, acaso, que mi vientre

se inmola por no ser ocupado?

No ve, acaso,

¿Que la vida se me está

escurriendo, desde hace años, entre las piernas?

jueves, febrero 12, 2009

Mira






Nada se había roto en tu pecho,

hasta que regresé para habitarte.

La repatriación es eso

camino abierto,

regreso.

Quebrado ya,

la fisura enciende

un sendero viejo.

La huella/

la vetusta cama/

las (cl)aves/

los (d)años

pasados.

Caleidoscópico ocaso.

Extrañarte es

otra forma de decir

que escribo

más de lo que siento.

miércoles, febrero 11, 2009

Avec moi

Va.

Un refrito y 27 vinos.


As always, avec moi.




Empiezo a darme cuenta

que no soy la que soy ahora

aunque mi vida ha pasado lenta

mi niña se me va en cada hora.

Que si tuviera que elegir

entre la que soy y la que fuí

me quedaría con la que seré

la que hoy empieza a partir.

La verdad es que no soy solo una

soy todas las que fuí en algún momento

de todas estas vidas, soy solo la suma

de todas estas historias su vivo monumento.

Soy, también, aquella que desdibuja febreros

cuya sombra mustia destruye misiles

acumulando sentimientos guerreros

para librar batallas en tantos abriles.

Y, en honor a las ausentes

entono un verso al viento

a sabiendas que sus muertes

son origen de mi renacimiento.

Por aquellas que optaron por alejarse

o las que me siguen acompañando

surcando los destinos a los que falta acercarse

sus sombras y yo vamos, caminando.

Empiezo a darme cuenta

que mis fortalezas y debilidades

escritas fugazmente o de forma lenta

son un libro con todo tipo de verdades.

Que la patria es lo primero

que los traidores tienen nombre,

se entiende que sea en el lado izquierdo

donde lata el corazón del hombre.

Que los hogares son inventos

los caracoles saben acerca de aquello

un hogar es uno y sus intentos,

con la puerta abierta, abierta que es lo más bello.

Que homenajear al amor

no es cuestión de pertenencia

es cuestión de morirse de dolor

y rozar, tiernamente, la demencia.

Ya no soy esas infantes

de ganas muertas de tenerlo

ya no soy la de antes

no volveré a serlo.

Empiezo a darme cuenta

que mi fe fuerte se reafirmará

y la esperanza vendrá, vendrá lenta

pues la nueva vida se hará.