miércoles, febrero 25, 2009

Dolor




¡Pero no! ¿Cómo Dios enjuta la yema de mi seno, si él amplió mi cintura?

Siento crecer mi pecho, subir como el agua en un ancho estanque, calladamente.



Y su esponjadura echa sombra como de promesa sobre mi vientre.



¿Quién sería más pobre que yo en el valle si mi seno no se humedeciera?

Como los vasos que las mujeres ponen para recoger el rocío de la noche,

pongo yo mi pecho ante Dios; le doy un nombre nuevo, le llamo el Henchidor,

y le pido el licor de la vida.



Mi hijo llegará buscándolo con sed.

(El ruego – Gabriela Mistral)





El hombre sentenció (cara al micrófono):

ya es el cambio en la dinámica de espacio y tiempo.

La mujer se aferró (cara a la almohada):

…eso sucede cada mes…



Bien lo sabía ella/

cuyo metro cincuenta se volvía milimétrico/

enjugándose la lagrima/

esa noche de varios siglos.

Tímida

envuelta en sí

de vuelta en mí

pedacito

besándose la piel

la piel morenita.

No entiende.

¿Encima me pregunta por qué lloro?

¿No ve, acaso,

que mis pechos revientan de intenciones?

¿No ve, acaso, que mi vientre

se inmola por no ser ocupado?

No ve, acaso,

¿Que la vida se me está

escurriendo, desde hace años, entre las piernas?

4 Comentarios:

At 9:58 a. m., Blogger Perro con Rabia dijo...

Da la impresionde "futuras visitas" que si bien ya estaán en la puerta, aún no se animan a abrirles no???
No sé.

 
At 5:01 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

realmente doloroso....

 
At 11:45 p. m., Blogger NiNoSkA NoGaLeS dijo...

lo único que ahorita sale de mi interior, del dolor y de mi eterna espera... es una lágrima =(

 
At 9:10 p. m., Blogger La Vero Vero dijo...

Le chien rabiose: jé! Pues sí, creo que es más que evidente. Ante los llamados vitales hay que abrir nomás las puertas, no? Sin fechas ni horarios. Abrir las puertas, los brazos y las esperanzas. Saludos che!!!

Anónimo: Hermosamente doloroso, creo yo. Saludos!

Nino: A veces una/uno espera sin esperar, no? Un abrazo enorme!

 

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