Un intento de homenaje
2. Simbólica como ella misma, la ciudad donde a uno se le entumecen los huesos es –y ha sido siempre- un dispensador de enseñanzas constantes para esta orureña paceñizada.
4. Entre sus vanos intentos por expirar toda la inspiración que la ciudad le ha dado, ha tenido la buena fortuna de encontrar en su recorrido diario por blogs amigos, una hermosa y tremendamente conmovedora reseña a dicha ciudad.
5. Lo mejor de dicha reseña/homenaje es que –como debe ser- al hablar de una ciudad se termina hablando de uno mismo, que es el caso del misterioso/querido señor K, alteño de nacimiento.
6. Así,
7. Les presento entonces, el post del señor K, en honor a la ciudad del Alto, en honor a su valiente y detonante gente y en honor al señor K.
Ciudadana V
Pueden visitar el blog del señor K en: http://culpinak.blogspot.com/
La ciudad K.
Los símbolos de la ciudad más joven y autonómica de Bolivia.Bolivia -
Un poema para la que cumple 22 de años de edad en plena autonomía municipal. La que le vio crecer y la que le vio convertirse en ciudadano.
1. Desde hace 6 años que el ciudadano K. (44 años) abandonó el techo de Bolivia, como debiera llamarse la ciudad de El Alto, para radicar definitivamente en la ciudad de La Paz, la carie dental que atrae como la tierra prometida de los israelitas. "Una extensa altiplanicie: 351 kilómetros cuadrados forman parte del territorio de El Alto, ciudad ubicada a 4.100 metros sobre el nivel del mar."
2. El ciudadano K. vivió en El Alto desde sus 4 años de edad, cuando su padre fue arrojado de su trabajo de Correos por sus constantes borracheras, y sin lugar para vivir en la Hoyada tuvo que llevar a su familia a existir “desterrados” en lo más marginal de dicha ciudad: en la zona Los Andes. 3. El K. se educó y creció en esta ciudad durante más de 38 años. Allí vio nacer a sus sobrinas (J. y M.) y también morir en manos de un asesino a su hermano menor A.
4. Allí el K. moró en pobreza extrema y jugando con voladores, alimentándose sólo de libros Porrúa y revistas cómic chilenas Zig-Zag. 5. En sus barriales, a temprana edad, el K. se topó con Dios que venía vestido de Testigo de Jehová, de Mormón y de Católico. 6. Un día de esos, perdió primero a su madre N. que murió como una muñeca de trapo en la calle y a su padre C. que se sofocó en su propio envejecimiento en un cuartucho de tierra, en plena fiesta de San Juan.
La ciudad con potencial productivo y artesanal y, porque no, cultural. 7. Los 38 años que radicó el K. en El Alto jamás su familia pudo adquirir bienes ni heredar ningún terruño. Fueron sólo inquilinos o habitantes de la errancia.
8. A pesar de todo eso, El Alto ha marcado al K. tanto en su lenguaje como en su espíritu, porque de lo alto viene la bendición del cielo.
K.
Las Iluminaciones pertenecen a La Razón que ha dedicado un suplemento especial a El Alto.


Kamchatka : Un lugar para resistir.

5 Comentarios:
Y cuántos bolivianos serán habitantes de la herrancia y eternos inquilinos de una tierra que nunca va a ser suya no?
Te acuerdas la aventura que vivimos el otro año por allá? El Alto, es el Alto.
Vania: No creo que alguna numeración alcancé para tanta bolivianidad errante. Jodido no?
Lui: Tiiiiiiiiii :)
Se le agradece las lineas sobre la ciudad en la que actualmente vivo, respisro su aliento de montaña, la rebeldia de su gente.
un saludo
Mario Duran
bolivianueva.blogspot.com
Noooooo Mario, se le agradece a su ciudad en todo caso. Un abrazo.
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