jueves, marzo 01, 2007

Devoción

























Devoción. Vaya palabra para complicada, prima hermana de la fé, es interpretada de forma distinta por cada cultura y ser humano sobre la tierra. Para algunos devoción es herirse el cuerpo, para otros peregrinar kilómetros, para otros sentir sufrimientos parecidos a los que se piensa que sufrió Jesús, para los orureños bailar una vez al año por alrededor de 4 horas por/para la virgen de la candelaria. Yo lo hago hace muchos años; y si bien muchas veces he tenido varias confrontaciones en base a mi fé, he logrado con el tiempo darme cuenta de varias cosas. Así, manifiesta de mi no-religión y de mi anticatolicismo institucional he tenido que lidiar con varias prácticas que no correspondían a las de la colectividad carnavalera durante años.

Luego de leer unos libros de cultura africana que hacían referencia a la herencia cultural reflejada en Cuba y sus dioses africanos, vi como el fenómeno mariano no era solo –ni mucho menos- orureño o carnavalero. Investigando un poco más acerca de vírgenes, y luego de haber visto con mis propios ojos manifestaciones por demás increíbles ante la Virgen de Guadalupe en México (donde la vivencia era similar pero multiplicada por mil) comprendí ciertas cosas, o al menos me dí algunas ideas.

Hasta que sucedió un día.

Fue llegando al socavón en un segundo convite (creo que aquella vez bailaba tobas) y al verla sentí una paz de esas que son difíciles de explicar y un aire de maternidad que no se puede soltar, volteé y ahí había gente llorando de rodillas, ojos rojos que habían sonreído todo el camino, gente mendigando en el socavón, gente coja rezándole a la virgen, niños descalzos y con sus mocos echados en las banquetas de la iglesia y el padre, tratando de comprender la cantidad normal de borrachos que se entran a la iglesia, nos daba una misa. Fue un momento medio confuso para mí. Entonces, cavilando un poco en la flota me fui dando cuenta que la magia de Oruro la hacían esos bailarines arrepentidos y llorosos, ese cojo de la iglesia, esos niños mocosos, ese borrachín que refugiaba sus etílicas penas con la “mamita”, esa era mi maravillosa y amada Oruro.

Poco a poco mi comprensión fue avasallada por un sentimiento que me abrumaba cada vez que la veía, que la recordaba o alguien la nombraba. Pues -y sin quererlo- empezaba a ver en sus ojos a mi tierra. En su cara dibujada a mi gente, en su presencia a mi Oruro. Si bien yo soy una orureña confesa y consciente de lo que ello implica, son pocas las cosas que recuerdo de mi tierra (solamente viví como 8 años allá) y si bien no soy la persona más indicada para hablar de los atractivos turísticos que tiene, para aconsejar a alguien donde comer algo, o para decirles donde alojarse. Estoy tremendamente consciente de la calidad y la lucha de su gente, de mi gente. Casualmente a la mayoría de mis coterráneos los he encontrado fuera de Oruro, los mismos salieron en busca de oportunidades mejores para ellos y sus familias. Y esa es mi Oruro, una tierra errante por Bolivia y el mundo.

De esta forma me he ido dando cuenta (al menos en mi parecer) que las vírgenes son la parte más relegada de la historia que creo la religión católica en torno a Jesús, pero sin embargo el aire de madre que brinda hizo que pueblos enteros las apropien y les entreguen lo mejor de si mismos. Yo lo veo. Cuando llego a sus pies no veo una santa, ni una mujer milagrosa, ni siquiera una divinidad. Veo simplemente que ella (sea nombre o estatua) recoge todo lo mejor que tiene mi pueblo, recoge mis raíces, que todo orureño que la ve pone lo mejor que tiene de si mismo en ella y que eso es expansible para quién lo quiere recibir. Yo no soy de pedirle cosas, lo único que siempre le pido es que cuide a mi familia y pasa que siempre me cumple; cuando en realidad lo que pasa, es que las raíces de toda mi familia retornan a su lugar de origen por aquella sincera fuerza colectiva y es ahí –en el origen- donde la vida carga nuevamente energías y regenera esperanzas. Al final es solo cuestión de fé y fuerzas, de mucha fé y múltiples fuerzas.

Es gracioso, yo no les creo a sus marketeros (iglesia) cuando pretenden contarnos que ella es parte de una historia surreal en la que nació alguien para salvar al hombre -cuando en realidad creo que el único que puede salvar al hombre es el mismo hombre-. Ni siquiera se bien si es un aditamento de la historia de Jesús y peor aún creo que vaya a hacer milagros extraordinarios. Eso si, sé bien que su existencia enaltece valores enormes, que ella -como eje integrador- genera energías colectivas que pueden salvar a la humanidad, que su presencia hace que realmente –de una u otra manera- nos demos cuenta de que como hombres podemos salvar al hombre. Y como sea que vaya a ser la historia al final de los días -pase lo que pase-, ella me mirará y me dirá si estaba equivocada o no, y yo…yo haré lo mismo que hago cada vez que llego a sus pies – aunque todos piensen que estoy loca- sonreír, agradecer el respirar y saber (sin duda jamás) de que todo siempre va a salir bien. Ese es el milagro que ella hace por mí cada año. Y si, por ese milagro bailo, por regalarme la certeza de saber que el mayor milagro para mí y los míos, soy yo y lo que mis manos pueden hacer. Eso, y el hombre, el hombre sobre la tierra.

Queremos mucho a la virgen del socavón, pero AMAMOS lo que ella recoge de mi pueblo y nos devuelve cada vez que volvemos a pisarlo.

12 Comentarios:

At 1:31 p. m., Blogger MEntE REbelDE dijo...

Un día comentando con mi hermana le decía que en el tiempo que ya llevo en La Paz me había dado cuenta que las fiestas, las celebraciones, el mismo altiplano, te promueven un reencuentro con vos mismo, con tus raices, con tu tierra. Al margen de todo el sincretismo existente, ese encuentro es importante.

 
At 3:43 p. m., Anonymous luis dijo...

Hermosa que bello lo que has escrito para nuestra Virgencita del Socavón, sabes bien que muchas veces tuvimos diferencias por aquello y creo que (ahora si) empiezo a entenderte. Amo ver como llegas al socavón siempre sonriendo.

Hoy si que te quiero muchísimo

 
At 10:13 a. m., Blogger Sakura dijo...

Estoy de acuerdo, la Virgen no es la imagen en si misma sino lo que ella provoca en ti y en el resto para que todo sea mejor.

Yo deseo bailar, sin embargo creo que lo haré solo cuando la Virgen me lo permita, hasta mientras seré público devoto de sus acciones... =)

Saludos!!!

 
At 1:02 p. m., Blogger cheqa dijo...

y yo te vi despuès del baile! GRANDE HERMANA!

abrazos troperos desde mi cheqa..

 
At 3:02 p. m., Blogger Vero Vero dijo...

Ger: En realidad todo tipo de manifestación de esta naturaleza debería hacerlo no? Ese es su valor, y aunque a conciencia, no deja de ser mágico.

Lui: En todo caso, gracias a vos por sonreír y por entender, a mí también me costó entender varias cosas en su tiempo.

Ceci: Hermanaza tu decís cuando. Y le cascamos un bailecito. Un Abrazo

Vane: Nos vimos!!!! Nos vimos!!!! :) Mil abrazos

 
At 7:54 a. m., Anonymous Columba dijo...

El problema con la Verdad es que hay muchas y todas ellas tienen siempre algo de verdad
Saludos
tienes un lindo blog

 
At 10:05 a. m., Blogger César venegas dijo...

Que hay vero? CAda vez que la leo la disfruto, sabes? mi padre era danzante, de los matlachines que bailan en el dia de la Virgen de Guadalupe, y me has hecho recordar los dias de infancia en que yo tambien lo era. Además debo agradecerte por el comentario que me haz dejado, bello. también te aviso, que si tienes un tiempito, ya esta la tercer entrega. Besos y hasta pronto

 
At 7:20 a. m., Blogger Marco dijo...

Esa morena!! Linda vero vero , admiro mucho tu convicción y tu entereza, besos.

 
At 7:07 p. m., Blogger Vero Vero dijo...

Y yo cumpa te admiro todo. :) Un abrazo.

 
At 5:45 a. m., Blogger CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

Oruro tiene un sabor a madre tierra, esa que aunque te vayas leeejos leeejos siempre llevas en tu corazón y cuando vuelves a los pies de la virgen, te hace sentir como si estuvieras en el vientre de tu madre. Es hermoso Oruro, ojalá y me anime a ir para el Carnaval el próximo año.

 
At 8:43 p. m., Blogger Vero Vero dijo...

Si Vania. Esa es mi Oruro :). Y ahí te esperamos siempre en Carnaval.

 
At 8:46 p. m., Blogger Vero Vero dijo...

(Recién me doy cuenta de mi autosabotaje hace díiiiias)

Columba: Bienvenida. Ví que volviste por acá. Es cierto hay verdades, hay que estar seguro de las que uno quiere creer. Eso creo.

César: que padre! Extraño tanto ver a la Virgen de Guadalupe, que cosa extraordinaria. Ya leía las entregas, están buenísimas, ojalá consideres mis pequeños consejos. Un abrazo.

 

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