miércoles, septiembre 19, 2007

Un país tropero - Canto Arena

Si bien este encuentro era el séptimo que se realizaba en La Habana, nunca antes se había hecho algo similar al campismo que viviríamos desde este día. Eso si, muchas veces y de variadas formas se había especulado en la tropa acerca de cómo sería un país tropero y, extrañamente, este campismo prometía darnos una probadita de aquél sueño.

La cita era a las 10 de la mañana y esta vez si había que ser puntuales. En mi cuarto español-boliviano, Mai tuvo un problema durante toda la noche que no le/nos permitió descansar como hubiéramos querido, así que Mai después de tomar la decisión de adelantar su viaje y de que hiciéramos todo un recorrido a primera hora por 23 para cambiar el boleto y por pabellón Cuba para comprar algunos recuerdos, ella decidiría quedarse, con
Caro, en La Habana durante el día y yo debía partir; era un hecho que ya estaba atrasada y, claro, Manuel (el más puntual del cuarto) ya había partido a parque Lennon con todas sus cosas arregladas. Me apresuré a poner un par de cosas violentamente en la mochila y a tomar una ducha, casi volando llego a parque Lennon y sin que pudiera saludar ni nada, Vani me mete en un bus pequeñito y al momento de cerrar la puerta (o casi sin hacerlo) el busesito empieza a partir. Tuve suerte de llegar a ese bus, aunque no sería el último, Kela y Jen tampoco habían llegado y Vani se quedo esperándolas. En mi bus íbamos Yanita, Gishell y yo, claro que mucha gente más; pero las recuerdo a las tres porque tuvimos una charla muy muy hermosa, acerca de las mujeres que somos, que queremos ser, lo que hacemos y soñamos, como y cuanto queremos, eso termino por afirmarnos como hermanas. Y la unión Argentina-Boliviana-Puruana se hizo.


Después de recorrer un hermoso paisaje habanero llegamos a “Los Cocos” y en cuanto llegamos se nos indica que debemos dejar las maletas/mochilas en el cuarto de tele (que tenía aire acondicionado) y esperar a que Hugo hiciera toda la organización para repartirnos en las cabañas. Creo que tengo recuerdos de La Habana donde hacía mucho mucho calor, pero el día de la espera por las cabañas no se compara a ninguno, ya que tuvimos que esperar tanto y recuerdo que luego de casi una hora u hora y media, alguien hace el comentario: ¿Y si dejamos las maletas afuera y nos metemos a esperar en el cuarto con aire acondicionado? Jé. Así que sentados en el calor del patio empezamos a conversar y a botarnos muertos por el sol habanero, el paisaje rezaba un montón de gente tirada en el piso, en ese momento, los que quedaban en pie, iniciaron otra de las canciones emblemáticas del encuentro que decía:

“Un peruano se divertía en el encuentro de los troperos, como veía que resistía fue a llamar otro peruano” “Dos peruanos se divertían en el encuentro de los troperos, como veían que resistían fueron a llamar otro peruano” “Tres…” Y así, se iban sumando…bueno…se iban es un decir, cada uno iba lanzando al peruano que veía cerca hacia la ronda. A pesar de que eran once, solo encontramos a 8 en el camino, así que una vez más Perú había complotado contra nosotros y nos arruinó el cantito, ya que nos tuvimos que callar ante la ausencia de peruanos.



En eso llega el mejor, único e inigualable organizador de organizadores. Por supuesto hablo de Hugo. Hay que aclarar que “organizador” no es la principal cualidad de Hugo, quien más de un corazón tropero ha debido robar y llevarse al menos las miradas pecaminosas de toda tropera que lo abordará. Hugo es, pues, el número uno en el “Top Five” de cueros del encuentro. Esto puede sonar dictatorial es cierto, pero que yo sepa no había ninguna tropera que estuviera mal de la vista, aparte de que esto es conversado señoras, no se hagan. Bueno, así Hugo nos organiza y empieza a nombrar los responsables de las cabañas para que nos aunemos a los mismos.

Y yo que me había encomendado al Siro, casi me quedo sin cabaña!!! Hasta que Siro molesto me dijo: Ya paraté no? Y fuimos a ver donde nos quedaríamos, 76 sería nuestra casita los próximos días, viviríamos con Marce (Bolivia) y Fernan (Cuba).


(miren que cosita más bonita...tiene Oswaldo en sus manos)



Las cabañitas eran muy bonitas, tenían su refrigeradorcito, un livingcito, sus camitas y un baño, era como jugar a las casitas y éramos (al menos todos los extranjeros) vecinos. Al frente nuestro estaba la cabaña centroamericana y la chilena-española, los lugares donde pasaría el resto de mis noches-madrugada. Todos, en sus respectivas cabañas nos dispusimos a acomodarnos, a dejar las cositas; yo, bueno todos, pensamos inmediatamente en agua, ya sea en la piscina o en la playa, así que en menos de que pudiéramos acomodarnos, trajes de baño para todos y afuera. Obviamente yo, no podía menos que tomarme una chelita antes, así que voy a buscarme una al bar.

Buenas señor, me da una cerveza por favor?
No tenemo ceveza.
No tienen cerveza? Jumm (y me dirijo al restaurant)

Señor buenas, me da una cerveza?
No tenemo ceveza.
NO TIENEN CERVEZA!!!!!!!!!!!

Claramente no había sido la única que había ido en busca de este líquido elemental en La Habana (aunque, claro está, el líquido elemental por excelencia es el vino) entonces me encontré con Pedro, Rolo y Manuel, con quienes compartíamos el asombro y ya pensábamos en que íbamos a hacer, en el campamento no había cerveza. De repente un señor se acerca a la barra y le pasa un pack de chelas al que atiende y le dice: Chico, tu me las puedes guardar? Y le preguntamos al señor donde las consiguió y nos dice que saliendo como unos 100 mts. más allá. Vale, salimos y compramos, pero no podemos vivir saliendo y comprando…Pero si en el cuarto hay refrigeradores!!!! Misión bucanero: todos a la cabaña 34 (la de Manuel, Pedro, Rolo y Pablo), llegamos y plop! El refrigerador no funcionaba. Desmotivados, frustrados, preocupados y consternados hacemos algunos intentos con Pedro y Rolo, pero nada, el refrigerador no funcionaba y no había una razón evidente. Pero claro, Manuel no iba a claudicar. Y vaya que no lo hizo, en un arranque de antojo fue a hablar con la “muchacha simpática que nos dio las cabañas” y volvió con la solución; casi sin decir nada ante la mirada de mis amigos chilenos y la mía, movió el refrigerador al cuarto, cambió de enchufe y charararán!!!!!!! Voilà. A comprar cervezas. Pedro que se queda haciendo un sudoku y yo, con mi valiente amigo español y el Rolito a comprar las chelas. Esas chelas serían las culpables de que pase hermosas y eternas tardes en la cómplice y emblemática cabaña 34.

Mientras la cabaña 34 y yo estábamos en misión bucanero, el resto de la tropa estaba remojando en el mar o en la piscina. Digo remojando porque en realidad lo que hacíamos lejos estaba de ser nado o baño en el mar, era ir a remojar, pues la gente se metía al mar y coño! se quedaba a vivir ahí, charlando, riendo y pasaban las horas y todos remojábamos ahí, parece que solo cuando uno ya estaba muy muy arrugadito se miraba los dedos y decía: coño, me parece que voy afuera. Pero antes nada señores.

Bueno, yo que fui a espiar (en traje de baño) a los troperos me acerco a Igor y Mariana que estaban remojando a Micaela y nos ponemos a hablar en eso llegan mis hermanas Gish y Nathy y me dicen que si no me voy a meter al agua y empiezo: No chicas es que ustedes saben, la verdad es que yo, quien sabe mas tarde…NADA! En menos de lo que pensaba yo era una tropera remojada más. Se empieza a acercar la hora de la cena, así que a empezar a salir del agua y una duchita, yo salí con Rafdil (con efe), Eduardo, Martha y Ricardo hermoso, nos bañamos un poco, una secadita y a comer.

A cada “responsable” de cabaña se le daban cuatro tickets cuando se acercaba la hora de una comida, así que el Marce me pasa mi ticket y me fui a comer con los peruanos si no me equivoco, pero eso ya sería entrar en mucho detalle; acá lo importante es que la cena de esa noche, ropa vieja, estaba D-E-L-I-C-I-O-S-A. Insuperable, la comida en el campismo fue de los mejorcito: el congri, la mermelada, la carnecita, las galletitas…

Luego de la cena se nos avisa que tendremos la descarga (guitarreada) en la sala de video y todos nos separamos por grupos, yo me quedé bailando ahí en la puerta con un grupo de cubanos y en cuanto me dí cuenta, todos habían volado a sus cabañas, a la playa, a la sala de video; así que me dirijo a mi cabaña para pegarme una ducha y cambiarme e irme a la sala de video. Me puse un vestido largo verde porque ya era de noche y no estaba en los planes más agua, me peiné y toda la cosa y me dirigí a reclutar gente a la cabaña centroamericana, ese día si mal no recuerdo era el cumpleaños de Ricardo, así que en su cabaña había una pequeña fiestecita con ron guatemalteco y dulces de allá. Yo que no soy muy dulcera, amé esa suerte de dulces con manies y masas, pero por supuesto que amé más el ron guatemalteco, una delicia. Luego me pasé a la cabaña del frente a invitar a mis amigos chilenos y españoles a que degustarán de lo que se servía en la cabaña del frente, yo ahí me puse con el singani y por supuesto todos aportaron con algo de lo que había en la pequeña fiesta. Estuvimos ahí riendo y comiendo un par de horas hasta que vinieron por nosotros a decirnos que ya había gente en la descarga. Así, poco a poco empezamos a dirigirnos a la sala de video y empezamos a guitarrear, la cosa se puso medio rara cuando empezó Parra a tocar temas de Juan Gabriel, la decatropa presente; lo que no sabíamos era que nos esperaba uno de los momentos más inolvidables del encuentro. Rafdil hace una imitación insuperable de Juan Gabriel, lo mejor fue el cierre; al parecer esta imitación es un clásico de la tropa venezolana, así que no podíamos menos que matarnos de risa con el espectáculo, hasta que Igor entró en él (en el espectáculo, claro) y ambos cerraron el mismo con broche de oro. Esa imagen vivirá en los ojos de todo tropero que estuvo ahí presente, jé!


Luego, decidí salir a caminar, mientras algunos aún guitarreaban, en el camino me encuentro con Ricardo, Oswaldo y Rafdil, al frente estaban el Rolo, Pedro, Manuel, el Bola y la Mapito. Así que con una chelita que me invita mi amigo Rolo me quedo ahí hablando. Es vox populi en la tropa que Rafdil es: socialista, chavista y coñomadre; así que ante tal currículo yo necesitaba saber que se pensaba en Venezuela de Bolivia (ya que sé de memoria que se piensa en Bolivia sobre Venezuela). Me sorprendió mucho su respuesta, y nos pusimos a hablar de los procesos (claramente distintos) que acontecen en nuestros países. Estábamos en lo mejor de la charla a la cual se había sumado también Ilo, cuando un contingente de troperos se dirigía a la playa a terminar la noche, eran como las 4 de la mañana. Vinieron mis amigos peruanos a decirme que vaya con ellos, pero yo estaba charlando a gusto, así que les dije que los alcanzaría luego. Pero los peruanos estaban convencidos de que eran más en el encuentro y de que su voluntad tendría que materializarse y haciendo uso indebido de la fuerza entre el Billy y el Wayqui me levantan de plena charla sin darme paso a que me despida y me cargan hasta la playa. Alcancé a disculparme con mis interlocutores gritando: “No me voy! Me llevan!”


En cuanto llegamos a la playa todos hablaban de meterse al agua, pero por favor, eran las 4 de la mañana. Pero también era cierto que a esa hora el alcohol escaseaba y Nathy, desafiando a la mar se mete al fondo del agua con la última botella de pisco que sobraba y grita: “El que quiera pisco que venga”. No faltaron algunos intrépidos que se lanzaron al agua sin dudarlo, pero yo pensé que podría conseguir pisco de forma más fácil, así que le digo al Pedro si podía ir por él y que caminemos un poquito en el agua, él, que tenía los mismos intereses que yo, me acompaña. Y cuando estábamos estirando la mano para alcanzar el pisco, el Wayqui y Hugo tiran a Pedro al agua y lo sumergen totalmente, yo salgo corriendo. Obviamente el Pedro se sentía traicionado, pensaba que yo sabía lo que le iba a pasar, pensaba que yo había complotado para sumergirlo en el agua. Así que tuve que demostrarle que no era así metiéndome al agua y consiguiendo pisco para ambos. Y ahí se quedo la tropa, estaban Manolito, Nathy, Gish, Kela, Jen, Hugo, Pedro, Rolo, Manuel, Caro, Mai, Parra, Rafdil y Aufry, Glenda, Wayqui, Billy y algunos más que ahora no recuerdo, estaban todos ahí remojando hasta el amanecer. Yo me fui a la playa, pues estaba con el vestido que era muy incómodo mojado y ahí con el Pedro, el Rolo, la Mai, el Pablo y el Manuel nos ponemos a guitarrear, muy chilena la guitarreada, por cierto.

Yo no sé exactamente que pasó con toda esa gente que se quedo remojando, solo sé que se echaban unas risotadas cada cinco minutos casi de forma obligada, luego me enteré de que Parra había contado chistes toda la noche, durante casi 2 horas y mantenía a todos muy entretenidos, lo bonito era que como la marea había bajado y ya eran como las 6 de la mañana, pero aún no amanecía, la gente de había echado de panza en el agua y estaba juntada alrededor de Parra, eran –literalmente- una masita de gente remojando. A lo que Pedro, muy acertadamente, dice: Míralos, parecen foquitas. Y me dio un ataque de risa.


Fue, literalmente, el sol quién nos tuvo que botar del mar y de la playa, tipo 7 de la mañana dijimos: ya está bueno y nos levantamos para ir a desayunar. Lastimosamente, el desayuno lo servían como a las 8 y entre tanto ajetreo una buena opción era dormir, sin pensarlo dos veces me fui a la cabaña puruana a acudir a mi cita con Morfeo entre los arrulladores ronquidos del Wayqui y el Billy, quienes –encima- tienen el descaro de decirme a mi que ronco. Pero que más daba, había que dormir.

6 Comentarios:

At 9:11 p. m., Blogger S-Siro dijo...

ayy, tu no cambias.
-yo no dije : ya paraté!!, yo dije : ya párate!!! (cachai la diferencia po?)
-la cabaña era la 77
-eramos, marcelo, tu y sho .. y dsps llegaron fernando y maire (quien si durmio en la cabaña..y tu no! :P)

 
At 4:17 p. m., Blogger Bolchevique Rojo dijo...

Hola Vero!

Grata reseña que nos compartes. Me alegra haberme pasado por tu blog, seguimos en contacto camarada!

Johán

 
At 6:12 a. m., Blogger Lorenzo Choquehuanca Müller dijo...

tu qué eres? parte de los petrocontratos?

 
At 7:39 a. m., Blogger Noa dijo...

Hay Vero....que bien se lo pasaron!!
Maravillosa la cronica!!
Gracias por acercarnos de a pocos el encuentro.
musutxuak
Noa

 
At 5:35 p. m., Anonymous luis dijo...

Y tu, linda, te arrugaste suficiente? jeje

A Lorenzo no le digo nada, porque no necesitas quien te defienda, eso lo sabemos todos. Lo que si estaría bien es saber quién es él. Porque tu, a diferencia de muchos, eres valiente y das la cara.

Besos

 
At 6:31 p. m., Blogger La Vero Vero dijo...

Siro: mmmmm nop.

- dijiste: paraté. Si me acordaré sho del tono.
- sip, 77
- Sin comentarios. Y no me vendas pues...al menos en esa cabaña me bañaba.

Johán, compañero: No sabía que tenías blog! Paso, sin demora, a visitarte. Gracias por disfrutar las crónicas!

Lorenzo: jajajajajaja No, para nada. Y vos? Que o quién eres? Un saludo

Noa, la más fiel lectora de crónicas: Un abrazo fuerte y habanero! :)

Lui: Me arrugué grave de miedo, corazón. Besos

 

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