Silencio
"un recuerdo sólidamente fundado
fatalmente se acaba si no se lo renueva
es decir es tan frágil que dura para siempre
porque al cumplirse el plazo lo rescatan
los viejos reflectores del insomnio
bueno, tampoco es como fundar un estilo
sino más bien como fundar una doctrina"
Fundación del recuerdo - Mario Benedetti
La estrategia era perfecta.
Cada palabra una bala. Las ráfagas para instalar la ternura en tu pecho (y puedas, así, inmolarte, victorioso y sonriso). Los misíles para matarte (y que revivas al día siguiente, siendo otro). Las bombas para sacudirte las ideas y el incendio general de tus poblados para que te quemes la vida (y sepas que estás en ella). Yo, kamikaze en estado de esquizofrenia (con tus ojos en mis bolsillos), todo una mujer minada -tocarme era un peligro, lo sabes- bajo una sencilla demanda: este amor será total o no será. A muerte o nada. Amarte o nada.
Lo sé, lo sabemos bien.
Invadí todos tus territorios (si, sin permiso, con alevosía, agresivamente) y, ahí, he librado mis más terribles batallas; las más complicadas (y a veces dolorosas) guerrillas, con paciencia, con violencia.
Yo sé que mis conquistas te daban pavor; cuando te sometías al amor, a zarpazos te quería, como fiera; hasta meterme en vos, hasta sembrarme en cada parcela de tu comarca, hasta tomar posesión de lo que me pertenece de cada territorio y sembrar en su lugar una palabra (esta vez de ternura).
La estrategia fue perfecta. Quedaste como presa ante mi mirada, todo un rehén de mi locura: me tomaste y me bebiste, explotamos. La artillería que venía luego era, aún, más terrible, implacable y radical. Te lo advertí en plena explosión: ¡Retiráte! ¡Retiráte o te amo!
Levantaste bandera blanca…
...y salí desterrada a este terrible exilio de mi misma.
Tú lo pediste: paz, orden, remanso, desarme total: silencio.
fatalmente se acaba si no se lo renueva
es decir es tan frágil que dura para siempre
porque al cumplirse el plazo lo rescatan
los viejos reflectores del insomnio
bueno, tampoco es como fundar un estilo
sino más bien como fundar una doctrina"
Fundación del recuerdo - Mario Benedetti
La estrategia era perfecta.
Cada palabra una bala. Las ráfagas para instalar la ternura en tu pecho (y puedas, así, inmolarte, victorioso y sonriso). Los misíles para matarte (y que revivas al día siguiente, siendo otro). Las bombas para sacudirte las ideas y el incendio general de tus poblados para que te quemes la vida (y sepas que estás en ella). Yo, kamikaze en estado de esquizofrenia (con tus ojos en mis bolsillos), todo una mujer minada -tocarme era un peligro, lo sabes- bajo una sencilla demanda: este amor será total o no será. A muerte o nada. Amarte o nada.
Lo sé, lo sabemos bien.
Invadí todos tus territorios (si, sin permiso, con alevosía, agresivamente) y, ahí, he librado mis más terribles batallas; las más complicadas (y a veces dolorosas) guerrillas, con paciencia, con violencia.
Yo sé que mis conquistas te daban pavor; cuando te sometías al amor, a zarpazos te quería, como fiera; hasta meterme en vos, hasta sembrarme en cada parcela de tu comarca, hasta tomar posesión de lo que me pertenece de cada territorio y sembrar en su lugar una palabra (esta vez de ternura).
La estrategia fue perfecta. Quedaste como presa ante mi mirada, todo un rehén de mi locura: me tomaste y me bebiste, explotamos. La artillería que venía luego era, aún, más terrible, implacable y radical. Te lo advertí en plena explosión: ¡Retiráte! ¡Retiráte o te amo!
Levantaste bandera blanca…
...y salí desterrada a este terrible exilio de mi misma.
Tú lo pediste: paz, orden, remanso, desarme total: silencio.


Kamchatka : Un lugar para resistir.

4 Comentarios:
Así nomás debería ser el AMOR: guerra de guerrillas, explosiones, fuego, todo. Sino, mejor es el silencio.
Un abrazo.
verito.....
tanto tiempo sin pasar por aqui, lugar de rutina...tanto tiempo sin pasar por tu vida ni tu por la mía, brindo por tu silencio pero no lo comparto.....un beso y un abrazo
Carmen Boullosa
La salvaja (fragmento)
El fuego,
otra vez fuego,
el fuego junto a la lumbre,
en el piso,
subiendo por los sillones,
cruzando las ventanas,
y tras él el fuego,
solamente el fuego.
El fuego otra vez,
¿No lo ven?
¡No lo ven! Es el fuego.
Les parezco una mujer sentada.
Quiero vestirme.
La ropa interior que yo traía puesta, abrió sus tejidos,
los venció el calor,
la blusa abrió sus tejidos,
vencida también,
la falda cedió sus hilos,
ardiendo los dejó caer...
Quiero vestirme.
El fuego. No tengo más que el fuego:
Soy la desnuda, la que no tiene encantos.
Quiero vestirme.
Quemo mis vestidos.
Mil cabellos están vencidos también por el calor,
mis pestañas, mis ojos;
mi saliva, un día intacta,
también te espera rendida, vencida, humillada,
doblada, hincada,
herida como el vapor,
como el vapor aislada,
ahogada en tu espera.
Quiero vestirme.
No hay animal con el que pueda compararme,
desnuda estoy como el ganso o el lirio,
no hay planta con la que pueda compararme,
quemada estoy, quemándome,
impaciente,
interminablemente.
¡Que me ayuden los asnos!
¡Que acudan a mi ayuda
los cerdos o las garzas,
los ruiseñores o las cañas de azúcar!
¡Nada puede ayudarme!
¡Vencida estoy por ti,
por ti fui por mí abandonada!
Vania: querida ¿no ve? Sino pa que pues. A muerte o nada, amarte o nada. Y yo no ves que radical soy, más en los sentires, no hay trámite ni tibieza posible. Un fuerte abrazo.
Lui: Claro pues, bien habladorcito has de estar ¿no? jajaja mal chiste. Un besito hermoso, voy a volver lo prometo y no sólo hablaremos GRITAREMOS!
Vero Vero: juuuuuuuuu que densa la salvaja :P
Publicar un comentario
<< Home