Mía? No! Tuya

Realmente me anduve preguntando si valía la pena dedicar un tiempo a esta protesta/reflexión. Y pues aunque últimamente ando escasa de respuestas, he preferido hacerla para no quedarme con la espinita y denunciar el mal sabor de boca que siento cada jueves en la mañana.
La Revista “Mía”, tras una prolongada campaña de introducción en el mercado autodenominándose “un artículo femenino más” lleva 8 meses de circulación con el periódico “La Razón” cada jueves. La verdad es que no tengo acceso a otro tipo de revistas dirigidas al público femenino, pero me preocupa el hecho de que este que llega a varios hogares pegadito al periódico mencionado.
La temática es recurrente, en la tapa una “mujer bonita” cuya entrevista se encuentra –generalmente al centro de la revista. – Digo generalmente, pues recuerdo que la única vez que leí una entrevista interesante (a una actriz de teatro) que además fue hecha por alguien ajeno a la revista, en la portada se encontraba otra persona, que cumplía con la cómoda cuota de representar la monolítica “presencia femenina occidental”-
Luego los mismos temas: bebés, moda, dietas, granos en la cara, pelos en las piernas. Es decir vamos todas las mujeres pasamos por eso, sin embargo no puede ser lo único que nos interese. En toda la etapa preelectoral ni una sola candidata ha ingresado a esta revista, debe ser que al común de las mujeres no les interesa la constituyente? En etapa mundialística ni una sola reportera, arbitra lo ha hecho tampoco, o por último al menos una encuesta de quien es el jugador más simpático del mundial que (dejemos de repetirlo) no se trata de Beckham. Ni una sola artista ha estado en la portada o en el centro (y con artista me refiero a artista). Tampoco alguna mujer de la historia.
Que es lo que me indigna específicamente? Que una revista se adjudique el derecho mediático de generalizar a la mujer como una persona ausente de todo o casi todo, excepto de un mundo femenino lleno de pañales, tintes o ropas de moda. Porque creánme tengo la inmensa suerte de conocer mujeres que realmente, no hay libro que las aguante.
Es decir se puede “perdonar” o “dejar pasar” o “hacer invisible” el hecho de que una revista diga a voz suelta que las mujeres carecemos de intereses, de capacidades o por último de neuronas. Lo que no se puede permitir es que sean testimonio (además semanal) de que carecemos de alas.



Kamchatka : Un lugar para resistir.








