Cuando yo era un enano - Recordarte parece un aguacero - ¡La mató Maltí!
Primero: parque Lennon, casi de forma instintiva…nada. Luego de esperar decidimos ir a tomar desayuno a punto.com y en eso (añadiendo lo relajados que son los cubanos) se nos va como una hora, al final y luego de intentar llamar desde el celular de Manuel a todo el mundo alcanzamos a comunicarnos con el Bola bueno: Pedro Manuel (Cuba) quien nos averigua la dirección del evento que había sido cambiado del sitio original. En fin, luego de tanto trámite llegaríamos apresurados y nerviosos a la actividad y solo alcanzaríamos a encontrarnos con la última parte, cuando los niños y troperos ya estaban comiendo torta; alcanzaríamos a entregar las cositas y nos dispondríamos a charlar con los niños y a seguir abrazando.
(Niños troperos y cubanos)
Los enanotroperos son otro cuento aparte. Para todo aquél que no es tropero le resulta difícil entender como es que un joven de 50 años se relacione con una de 25 o uno de 8. O como una de 30 pueda terminar haciéndose la mejor amiga de uno de 4 años. Y es que así es la tropa, si lo sabré yo. Así, si tratamos de definir un(a) enanotropero(a) podríamos decir que es el hijo o hija de padre y/o madre troperos que aprenderá a cantar canciones de Silvio antes que aprender a hablar y que tiene (incluso antes de nacer) miles de tíos alrededor del mundo.
(La hermosa Sabrina)
Yo, que no me llevo muy bien con los niños he aprendido a hacerlo a través de la tropa y puedo decir que muchas de mis buenas amigas son enanotroperas en camino a ser adolescentes: nuestra comandanta Amelia sin ir lejos, Gaby o Glendita (todas cubanas). Sin mencionar que hablar con un niño cubano –usualmente- es más interesante que hablar con un adulto promedio, pues no solo son niños tremendamente educados sino que también muy inteligentes.
Pero en este encuentro había un abrazo que yo estaba esperando desde el 2005: el de mi sobrina Micaela (Venezuela) y como era de esperarse en la actividad de los niños logré ver a lo lejos la silueta de Mariana Libertad (Venezuela), Igor (Perú) y Micaela Libertad en brazos de Mariana, inmediatamente se me sale un grito: “A usteeeeeeeedes quería encontrarlos!!!!!!!!!!!!” Y en menos de lo que recuerde aparezco colgada de los ojos brillantes de Igor (después de 3 años podemos al fin pagarnos el abrazo pendiente). Con prisa abrazo la morena piel de Mariana (pagando una deuda similar) y posteriormente miro a Micaela: es de verdad!!! Había visto todo su crecimiento en fotos, es más linda de lo que se ve en ellas, es pequeña y morenita, de pelos rizos como su madre y ojos claros como su padre, le doy un tierno beso y respiro aliviada, esto es de verdad.
(Mi sobrina Micaela Libertad)
Embriagada (imagínense desde tan temprano) de felicidad diviso a Billy (Perú) ahhhhh otro abrazo esperado: te quiero tanto Billy, me explica porque no pudo llegar al aeropuerto y nos quedamos hablando de cómo estuvo el viaje. Más gentes por abrazar, diviso a Ivette (Cuba) que tiene una panza que está por reventar, evidencio lo que me contaron: esta embarazada, muy embarazada; corre el abrazo pendiente a la bruja comunista. Veo también a Vani (Cuba) la primera tropera cubana que conocí en mi vida, junto con Ivette allá por el 2002. Más abrazos.
Ya desde ese momento diviso un grupo de gente que no había visto nunca en mi vida pero que imaginaba quienes eran: los venezolanos, quienes no conformes con serlo andaban siempre disfrazados de venezolanos, así adonde fueran iban en grupo y de alguna forma entre los colores de sus vestimentas podrías hacer más de una vez la bandera venezolana. Le pregunto a Siro: ¿Ese es Eduardo Parra? Sí, me contesta, anda salúdalo. Ay no, me da cosas, respondo. Me acerco a ellos (tímida yo?): ejem…¿Eduardo Parra? ¿!Parra¡? y todos los venezolanos se encaminan hacia la casa de Vani -según dijeron- y Parra ni se enteró de que lo quería conocer. Bueno…será más tarde, ahora vamos a la casa de Vani. Sin embargo sugiero a Siro raptarlo para que me acompañe a comprar ropa interior que había olvidado en Santiago, pues era ese rato o nunca -pues es sabido de siempre que en un encuentro tropero tu tiempo no te pertenece, le pertenece al resto-. Así que me fugo con el Siro de compras en
Por la tarde la cita era en Casa de las Américas, ese emblemático lugar cubano que ha albergado tan notables expresiones de la cultura cubana y mundial, un espacio ineludible en un encuentro tropero en
(Los trovadores)
Pero antes de salir (esto no se podía quedar así) me acerco determinada hacia los venezolanos y como sólo ubicaba a Eduardo empiezo: ¿Eduardo? Nada, ¿Eduardo Parra? Ellos seguían hablando entretenidos y viendo la cámara fotográfica. ¿Parra? Nada…COÑO! Me paro frente a él, le agarro el brazo y le digo: ¡Eduardo Parra, soy Vero Vero! Yo no sé si el amigo Parra es medio sordo o en general los venezolanos son medio sordos porque de que no me pelaban, no me pelaban. Sin embargo Eduardo tras escuchar mi presentación me abraza con fuerza, luego me presentó con los demás; abrazos a Radfil, a Aufry, a Martha. Ahora si, podemos ir en paz.
(El Siro y yo)
Ya había mencionado que en un encuentro tropero uno no es dueño de su tiempo, lo que no había mencionado es que uno tampoco es dueño de su sueño ni de su hambre, por eso (y por otras características) se puede distinguir a un tropero, pues solamente uno de verdad hace lo imposible por ir a un encuentro (incluso renunciar a su trabajo, verdad Nathy?) además no duerme, casi no come, termina achicharrado de sol y atacado por los mosquitos y encima dice que la pasa bien, por lo tanto un tropero es, también, un descarado.
Estábamos todos en uno de esos ataques de hambre cuando salimos de Casa de las Américas y en la puerta nos espera un delicioso refrigerio y un refrescante jugo, refrescante además porque al llegar todos a atacar la comida y el jugo, nos encontrábamos con la comandanta Amelia (13 o 14 años, no recuerdo bien) quien gritaba a toda voz: “Orden compañeros, ORDEN! Acá se les repartirán los vasos vacíos, los vasos sucios de este lado, por favor” Así, en minutos la comandanta había organizado a algo de 40 personas (de toda edad y nacionalidad) en una filita que rápidamente avanzaba. Ya comiditos y bebiditos, se nos anuncia que nos vamos para la peña de Frank Delgado en Parque Almendares; poco importaba que algunos no hayan escuchado las indicaciones, como todo tropero sabe hay que ir para donde vaya el resto. Glenda (nunca supimos como) empezó a llamar a los que quedábamos para subirnos a un bus (que tenía aire acondicionado!!!) y camino a Parque Almendares.
También en un encuentro tropero es ley que a las “idas” en algún bus todo sea fiesta y guitarra y las “vueltas” sueño general; sin embargo este bus “de ida” en particular fue algo callado, todos aprovechamos los quince-veinte minutos hacia Parque Almendares para cerrar un poquito los ojos. Llegamos. Para muchos era la primera vez que íbamos allá. Obscuridad Total y el camino era laaaaaargo (al menos la primera vez, en las demás peñas ya ni se sentiría la obscuridad) Así, de la manito, como hermanitos latinos llegamos a
Llegamos justo en Frank y empieza con temas que todos conocíamos y coreábamos. Uno en su país se muere por ver a Frank Delgado, pero en un encuentro en Cuba, Frank es tan tropero como el que más, así que eran canciones que corearíamos durante todos los días que nos quedaban, pero esta era la primera vez. “Embajadora del sexo, funcionaria del deseoooooo” coreaba la tropa. Luego pasarían más trovadores a escena, había uno muy notable que no recuerdo el nombre, pero que me gusto muchísimo.
(Frank Delgado)
Gran paréntesis gran. Entre uno de esos trovadores había uno que tocó uno de los temas más hermosos que he escuchado en mi vida (canción indispensable en un encuentro de la tropabol) “Parece un aguacero” del trío En Serie: "Si prefiero nunca hallarte/perder las esperanzas/atarme una piedra al cuello/llorar , emborracharme , convulsionarme en ganas de sofocarme en tu pelo/porque hay demasiada humanidad en juego/porque ya eres tarde de agua/eres estruendo , aire , lágrimas/y recordarte parece un aguacero.../si te mudas aqui cambio de arrozal/si eres pez , no cazo por el río/si te vas a dormir , salgo a caminar/con el fin de agotar los caminos...." Y se me vino un dejà vú (ya visto) al almita. Oswaldo y yo en la casa de Malena el 2005, fue nuestra canción cómplice ese encuentro, la cantábamos bajito cada vez que nos veíamos. Y Oswaldo estaba ahí, delante mio, inmediatamente lo abracé y le susuré bajito que esa canción me recuerda siempre a él. La cantaríamos una vez más. Oswaldo de mi alma, la joya del Petén, te quiero siempre.
Y la noche seguía, llegaría un momento trascendental en el encuentro: un comediante que hizó un skecth de mi amante Virulo (porque ya sabrán que mi novio es Pedro Guerra y de esto no debe enterarse) y el skecth develó un secreto de la poesía hispanoamericana muy bien guardado, pues en alusión al poema “La niña de Guatemala” empezó el corito: “¿Y quién la mató? ¡La mató Maltí! ¿De que se mulió? ¡Se mulió de amol¡”. Luego de que tal misterio nos fuese develado, el coro aquél se convertiría en la frase perfecta a cantar o decir en momentos de alegría, tristeza, aburrimiento, en la comida, en la cena, en la ducha, en el malecón, en el mar, en
Termina la peña de Frank y todos empezábamos a reencontrarnos a la salida y mientras hacíamos nada y coreábamos el secreto de la niña de Guatemala…Taráaaan (y esta si fue llegada triunfal) Esperanza (la suegra imposible, como diría Cristhian Brito de Dominicana) y su hija Laia (España) habían arrivado al encuentro. Al fin ya estábamos todos. Creo que Espe no se podía entender muy bien pues aparte de estar recién llegada era abrumada por troperos ansiosos de abrazarla y Laia (a quién conocemos desde pequeña por fotos) era al fin un realidad, su primer encuentro tropero. Así, entre abrazo y abrazo, empezamos a caminar. ¿Adonde? Pues, obviamente, a Parque Lennon.
Mai (España), Pedro y Rolo (Chile), el Bola bueno y
Pero ya era hora de partir. En el camino nos encontramos con el Momo, que nos dice por donde llegar: a caminar compañeros, que esto es Cuba. Encaminados hacia parque Lennon, Manolito nos deja, pues Mai quería tomar un baño, quedamos con los chicos de vernos en parque Lennon (como si fuera necesario quedar). Y a la ducha, menos de veinte minutos entre las dos, no hay tiempo que perder.
En parque Lennon un montón de troperos por todo lado, cantando y tomando ron. Los chicos no estaban, creo que se fueron a su casa, en fin; la tropa estaba ahí. Y nuevamente reír y reír y reír, madrugadas sin ir a dormir…estuvimos (Mai, Manuel y yo) ahí como hasta las 5 si no me equivoco y a casita, mañana es otro día y esto recién empieza.
(El que toca el cuatro es Eduardo Parra!)
(Tropa canturrienta)













Kamchatka : Un lugar para resistir.








